El drama del cine español: gasta casi el triple de lo que ingresa

El drama del cine español: gasta casi el triple de lo que ingresa

Javier Romera / Alejandra Ramón | 7:44 – 20/04/2009

 

El director, Pedro Almodóvar
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Ni en las mejores películas de terror. El cine español vivió el año pasado su particular drama, recaudando en taquilla casi tres veces menos de lo que costó su producción. Para algunos no se trata de un problema de piratería, sino de falta de calidad.

Y más allá de que tengan o no razón, las cifras hablan por sí solas. Según los datos del Ministerio de Cultura, el año pasado hubo 99 películas que recibieron algún tipo de ayuda, aunque en determinados casos se estrenaron algo antes.

Entre todas ellas apenas consiguieron recaudar 100 millones de euros, mientras que su coste se elevó a 260 millones. Posiblemente no sea comparable, pero es triste pensar que entre todo el cine español no consigue recaudar en un año ni una décima parte de superproducciones de Hollywood en los últimos años, como El señor de los anillos, Piratas del Caribe o Harry Potter, que superaron los mil millones de dólares.

Ingresos estratosféricos

Y eso por no hablar de Titanic, la película más taquillera de la historia, que consiguió hace doce años unos ingresos estratosféricos: de más de 1.800 millones de dólares en todo el mundo (1.400 millones de euros).

En España, de todas las películas que recibieron ayudas el pasado ejercicio, aunque se estrenaran antes, tan sólo tres películas fueron rentables: Volver, de Pedro Almodóvar; El viento que agita la cebada, una cooproducción junto a Alemania, Italia, Francia, Irlanda y Reino Unido, dirigida por Ken Loach; y Pérez, el ratoncito de tus sueños, una comedia hispano-argentina de Juan Pablo Buscarini.

El Gobierno subvencionó a las películas de forma directa por un total de 48 millones, aunque las ayudas totales a la cinematografía, incluidas las que se dan también a las productoras, superan con mucho esta cifra. El año pasado se elevaron hasta 85 millones de euros, lo que supuso un crecimiento de casi el 30 por ciento respecto al ejercicio anterior. Pero ni aún así. En el cine, hay ejemplos de sobra para ilustrar una película de Hitchcock.

Pérdidas millonarias

Es el caso de Los Fantasmas de Goya, una superproducción que costó casi 29 millones de euros y recaudó veinte veces menos; de Tirante el Blanco, que supuso un desembolso de 11 millones y generó 1,5 millones; o de Cargo, cuyos costes de producción se elevaron a 3 millones y los ingresos en taquilla se quedaron en tan sólo 200.000 euros.

Y es que los datos del propio Ministerio de Cultura son realmente alarmantes. Hay películas, como La Silla -un drama de Julio Wallovits que costó más un millón de euros e ingresó sólo 10.000- o Más allá del espejo –un documental sobre disfuciones cerebrales que costó 300.000 euros y recuadó apenas 5.000– que no convencieron ni a los más cinéfilos.

Las ayudas al cine

No resultan extrañas así las últimas palabras de la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde. “Las ayudas al cine español son imprecindibles. Ojalá en un futuro sea autónomo, pero hoy por hoy no es así“, aseguró la semana pasada la ex presidenta de la Academia del Cine y las Ciencias Cinematográficas durante su primera comparecencia pública, que como no podía ser de otra manera, era para prestar más apoyo financiero al cine.

González-Sinde anunció que el Gobierno sufragará los costes de los avales para que los productores puedan obtener créditos con los que materializar sus proyectos. Los avales serán concedidos por Audiovisual SGR, una sociedad participada a partes iguales por el ministerio y los productores cinematográficos, agrupados en Egeda.

Gracias al nuevo acuerdo, Cultura sufragará ahora todos los gastos derivados de su formalización -el 1,5 por ciento del importe avalado como comisión por el riesgo y el 0,5 por ciento por los gastos de estudio-, dejando además la puerta abierta a que otras industrias culturales puedan lograr el mismo tipo de apoyo.

Una política basada en las ayudas

La ministra de Cultura es, de hecho, la responsable del Gobierno que más subvenciones ha recibido en su carrera profesional. Son alrededor de 10 millones de euros, gran parte desde el año 2004, tras la llegada a la presidencia del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.

Destacan, por ejemplo, los 867.065 euros que se llevó La vida que te espera, los 826.441 euros que logró La puta y la ballena, los 798.223 de Las razones de mis amigos o los 794.173 euros de Heroína.

Todo ello sin contar su último gran estreno -Mentiras y Gordas-, que acaba de llegar a las salas y que ha recibido ya dos partidas de 17.500 euros por los convenios suscritos entre el Ministerio de Cultura y el ICO. Y mientras su hermano, su tío y su actual pareja, Javier Gil del Álamo, siguen ligados al mundo del cine, ella sigue regulando el sector sin temer ningún tipo de incompatibilidad.

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