La CE quiere atajar los abusos de los bancos con las tarjetas de crédito

 

Kroes aseguró que los consumidores podrían ahorrarse “cientos de euros” al año en el uso de su tarjeta de crédito si el mercado funcionara adecuadamente, y lanzó un ultimátum a los bancos para que corrijan la situación.

“Hablando de forma poco diplomática, estoy harta de que los participantes en el mercado no se comporten como deberían. Este sector es muy importante para los consumidores, los consumidores están pagando demasiado, y tenemos que acabar con esta situación”, dijo Kroes durante la presentación de los resultados preliminares de la investigación sectorial en el sector bancario, centrada en las tarjetas de crédito. El Ejecutivo comunitario da 10 semanas a las empresas del sector para que presenten alegaciones, y al término de este plazo tomará las medidas que crea necesarias.

¿Cómo solucionar el abuso?

La comisaria de Competencia dijo que los mercados de tarjetas más liberalizados en la UE son Alemania y Países Bajos. En contraste, destacó que en Portugal, Austria, Bélgica, Italia y Finlandia existen empresas comunes monopolísticas creadas por los bancos para tratar con Visa y Mastercard. Preguntada por el caso español, señaló que, como en la mayoría de Estados miembros, “la competencia no funciona”.

Entre las posibles soluciones, Kroes defendió la necesidad de crear un auténtico sistema europeo de pagos con tarjeta que pueda competir con Visa y MasterCard. “El sistema de tarjetas de crédito europeo debería competir con Visa y MasterCard, necesitamos urgentemente un sistema de tarjetas europeo”, señaló, insistiendo en que hay que acabar con la fragmentación en mercados nacionales.

Cada año se realizan un total de 23.000 millones de pagos mediante tarjetas de crédito en la UE, por un valor de 1’3 billones de euros. El Ejecutivo comunitario cree que si el sector estuviera menos fragmentado por países y fuera más competitivo, ganaría en eficacia para las empresas y reduciría los costes para los consumidores. Según sus cálculos, si todas las formas de pago transfronterizas (incluyendo las tarjetas) fueran tan fáciles como los pagos nacionales, la economía europea podría ahorrar entre 50.000 y 100.000 millones de euros al año.

Diferencias de precio y obstáculos a la competencia

La investigación ha puesto de relieve que existen diferencias de precio muy marcadas en el mercado interior. En algunos Estados miembros, los consumidores pagan por usar su MasterCard o su Visa un 100% más que el resto. Por lo que se refiere a las comisiones que abonan los comercios por cada venta, las variaciones van desde el 500% para la Visa hasta el 650% para la MasterCard. La importancia de estas fluctuaciones demuestra, según Kroes, que el nivel de precios podría bajarse considerablemente en algunos países.

A juicio del Ejecutivo comunitario, las comisiones de aceptación de las tarjetas sirven como un impuesto sobre las ventas minoristas, ya que los bancos facturan una comisión a los comercios cada vez que se utiliza una tarjeta de crédito. Esta práctica supone inflar los precios al por menor (hasta un 2,5% del consumo) y agrava los efectos de estructuras de mercado rígidas.

El informe también subraya que los pequeños y medianos comercios pagan comisiones hasta un 70% más elevadas que las grandes empresas por el uso de tarjetas de pago. El excedente, para Bruselas, no está justificado por el coste de las transacciones. Asimismo, las empresas en algunos sectores, como floristerías, restaurantes o alquiler de coches, abonan el doble de comisión que las gasolineras o el comercio al por mayor.

Entre los obstáculos a la competencia revelados por la investigación destaca la integración de numerosos sistemas nacionales de tarjetas, que impide la implantación de nuevos competidores, especialmente los no bancarios. Además, en lugar de hacerse la competencia, los bancos se asocian para negociar con los comercios, y sólo les proponen una oferta única para el conjunto de la red. Estas empresas comunes de comercialización existen en ocho Estados miembros.

Problemas técnicos y de costes

También existen trabas técnicas, entre ellas la aplicación de normas técnicas divergentes de un Estado miembro a otro, lo que imposibilita a los nuevos prestadores de servicios operar de forma eficaz sobre una base paneuropea. La ausencia de cámaras de compensación multilateral hace más cara la entrada en algunos mercados.

Finalmente, el estudio menciona otras prácticas problemáticas como el hecho de que las nuevas empresas soporten costes más elevados por culpa de los acuerdos de los bancos locales, la exclusión de las entidades no bancarias de algunos sistemas de pagos, y las distorsiones de competencia causadas por las convenciones de gobernanza de algunos sistemas de pago.

Para resolver estos problemas, Kroes defendió la necesidad de introducir más competencia entre los bancos, la entrada de nuevas empresas que traigan consigo innovación, y la modificación del modelo para fijar los precios porque no hay una presión para reducir las comisiones que se cobran a los comercios y los precios al por menor están “inflados”.

http://www.eleconomista.es/economia/noticias/5854/04/06/La-CE-quiere-atajar-los-abusos-de-los-bancos-con-las-tarjetas-de-credito.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s