Los impuestos y la libertad por Tibor R. Machan

Tibor R. Machan es un académico investigador de la Hoover Institution, profesor de la Escuela Agyros de Negocios de la Universidad Chapman, y académico asociado del Cato Institute.

La libertad no es compatible con los impuestos. A pesar de la conocida frase de Oliver Wendel Holmes, “los impuestos es el precio que pagamos por la civilización”, la realidad es que se trata de una manera muy poco civilizada de obtener fondos.

Piénselo. Usted comienza a trabajar en una empresa donde le dicen que va a ganar tanto, pero el sueldo que recibe es bastante menos de lo que le ofrecieron. ¿Por qué? Porque una buena parte no se lo dan a Usted, que se lo ganó trabajando, sino a otra gente. ¿Por qué? Porque si la empresa no lo hace así es acusada de cometer un delito y llegará la policía.

¿No es eso exactamente lo que sucede cuando la mafia extorsiona a la gente? Sí, incluso si parte de los fondos extorsionados son utilizados en algo que los beneficie, por lo que los extorsionados no protestan. Pero lo inaceptable de la extorsión es la manera de obtener el dinero: a través de la coerción.

A menudo se menciona a Robin Hood para justificar los impuestos. ¿Acaso él no robaba a los ricos para dárselo a los pobres? En realidad Robin Hood hacía todo lo contrario: le robaba a quienes le habían robado a los pobres y le devolvía el dinero a sus verdaderos dueños. En aquellos tiempos, los reyes y sus compinches de la nobleza extorsionaban al pueblo y lo disfrazaban alegando falsamente que todo le pertenece al rey y a sus compinches.

Nuestras guerras de independencia acabaron con esos fraudes, mostrando que los reyes violaban los derechos naturales de la gente. Pero debido a la idea que nuestros derechos tienen que ser defendidos por alguien, los impuestos siguieron existiendo en las nuevas repúblicas.

Originalmente los fondos requeridos por el gobierno eran moderados, pero cuando se trata de entre 25% y 70% de nuestros ingresos se trata de un asalto a mano armada.

Una excusa inaceptable es que los impuestos en otros países son aún más altos, incluyendo casi toda Europa occidental. La realidad es que los impuestos son una extorsión, un método bárbaro y una violenta violación de la libertad humana.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
© Todos los derechos reservados. Para mayor información dirigirse a: AIPEnet

http://www.elcato.org/node/559

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