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El Parlament rechaza oír a la oposición venezolana

In AMERICA LATINA, CACHONDEO POLITICO, Corrupcion, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ECONOMIA, ESPAÑA, EUROPA, GLOBALIZACIÓN, Hispanoamerica, IDEOLOGIAS, INDIGENAS, Inmigracion, LIBERTAD, LIBERTAD INDIVIDUAL DE LAS PERSONAS, MEDIOS DE COMUNICACION ESPAÑOLES, Noticias de nacionalismo Pancatalanista, PERSONAJES, POLITICA, Pancatalanismo, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Noviembre 15, 2007 at 8:09 pm
13/11/2007 Edición Impresa EL CONFLICTO CON CARACAS

El Parlament rechaza oír a la oposición venezolana 

MARC ANDREU
BARCELONA

El pasado jueves, en medio de una fuerte polémica entre el tripartito y la oposición que ahora ha trascendido, el Parlament rechazó una petición de CiU para que compareciera en la comisión de exteriores de la Cámara catalana un representante de la oposición venezolana a Hugo Chávez.
Los 12 diputados del PSC, ERC e ICV-EUiA en la comisión se impusieron a los 9 de CiU, PP y Ciutadans y denegaron la solicitud convergente de que el presidente de la asociación de venezolanos con ascendencia catalana Aliança per la Llibertat, Francisco A. Paúl Betancourt, expusiera en el Parlament su visión crítica sobre la situación del país de Hugo Chávez.
Armados de un informe pedido al departamento de la Vicepresidencia del Govern, la socialista Pía Bosch, el ecosocialista Salvador Milà y la republicana Marta Cid justificaron su voto en base a la “autoregulación institucional” y a la “no injerencia” en la política interna de un país “reconocido internacionalmente”, con instituciones democráticas y no declarado por la ONU como conflictivo.
Molestos, el diputado del PP Francesc Vendrell y el de Ciutadans José Domingo criticaron el doble rasero de que ese mismo día compareciera en la comisión un representante del Gobierno autónomo del Kurdistán iraquí.
La polémica subió cuando la convergente Rosa Fortuny acusó a los diputados del tripartito de “pagar alguna deuda con Chávez” y “hurtar la voz de gente que sufre represión”. Muy molesto, Milà llegó a decir que pediría el amparo del presidente de la Cámara.

elPeriodico.com

Organización Mundial de la Salud

In AMERICA LATINA, ARGENTINA, COLOMBIA, CUBA, Comunidad Valenciana, ESPAÑA, EUROPA, FAMILIA Y SOCIEDAD, GLOBALIZACIÓN, HAMBRE, Hispanoamerica, MUJERES, Medio Ambiente y Ecologia, Mejico, NORTE AMERICA, Politica Internacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Agosto 24, 2007 at 3:01 am

Agosto 23 de 2007

El mundo está enfermo, según OMS

Una trabajadora de la salud toma muestras de sangre a una pariente de Ayu Srinadi, comerciante de aves que murió el lunes la isla de Bali (Indonesia).

La propagación de enfermedades infecciosas y males letales como el Sars; la peste de las ‘vacas locas’ y el sida, amenazan la salud global.

El planeta se debilita a un ritmo sin precedentes, con la aparición de una nueva enfermedad por año y más de 1.000 brotes epidémicos desde el comienzo del siglo, vulnerabilidad universal que solo puede yugularse mediante un pacto mundial de salud pública con reglas obligatorias para los Estados, estima la OMS en su informe 2007, que se conocerá hoy en Ginebra.

Al mortífero Síndrome Agudo Respiratorio Severo (Sars), surgido en el 2003, y a la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob (Vcjd), asociada a la encefalopatía espongiforme bovina (‘vacas locas’), se suma la amenaza de una pandemia de gripa humana que podría tener consecuencias calamitosas, subraya la OMS. 

Esta agencia de la ONU se inquieta por la propagación internacional de enfermedades infecciosas, el cambio climático, y los incidentes químicos, radionucleares o tóxicos. 

También por la multiplicación de los desastres naturales, que en el 2006 afectaron a 134,6 millones de personas y mataron a otras 21.342.  A todo esto, la OMS añade las consecuencias sanitarias de los conflictos y el bioterrorismo, con la diseminación deliberada por cartas de esporas de bacilo del carbunco potencialmente mortales, tras los atentados de Nueva York en septiembre del 2001. 

La OMS agrega las fiebres hemorrágicas del Ébola y Marburgo, la tuberculosis XDR, el virus de Nipah, el Sida y la todavía no totalmente erradicada poliomielitis, que han pasado a suplantar las preocupaciones de hace medio siglo: el cólera, la peste, la fiebre recurrente, la viruela, el tifus y la fiebre amarilla. 

La interdependencia económica y la interconexión electrónica han hecho un planeta de gran movilidad, con 2.000 millones de pasajeros que viajan anualmente a cualquier lugar, gracias a las compañías aéreas. 

Semejante tránsito humano pone en crisis las defensas nacionales tradicionales, insuficientes para contener la difusión de enfermedades, que se han incrementado en número de 40 en el correr de una generación, resume la OMS.

Los peligros de la salud de hoy se agazapan en las enfermedades emergentes y epidemiógenas, que acechan bajo el galopante crecimiento demográfico, las situaciones meteorológicas extremas y la rápida urbanización.  A ello coadyuvan las practicas agrícolas intensivas, el deterioro del medio ambiente y el mal uso de los antimicrobianos, alterando el equilibro de los microorganismos, sostiene la OMS.

Hacia un pacto sanitario global
Para enfrentar tales amenazas, la OMS ordena un plan de defensa colectiva con normas “vinculantes” para los Estados, que fortalezcan los sistemas nacionales de salud.  Exige mecanismos de alerta y vigilancia que combatan en su origen la aparición de nuevos males.  Y que contrarresten el pánico que desencadenan en las poblaciones las emergencias sanitarias, debido a la trasmisión en tiempo real de las noticias.

El respeto de un Reglamento Sanitario Internacional (RSI) que los Estados deben hacer entrar en vigor este año, guiará a los gobiernos a cooperar entre ellos, intensificando operaciones de contención rápida, consigna la OMS.  Su finalidad es tejer alianzas, evaluar riesgos y dar respuestas oportunas en el terreno, a fin de optimizar la protección que deben brindar las redes expertas de urgencia, para prevenir, detectar y calibrar eventos agudos de salud.

 Este RSI, concebido hace dos años, ahora reformado y que volvería a revisarse en el 2012, constituye un instrumento jurídico que dispone programas de asistencia mutua entre los países para sectores como el comercio, el turismo y la agricultura.  Por su intermedio la OMS espera que los gobiernos van a colaborar entre si, y coordinar campañas de prevención e intercambio de conocimientos y tecnologías, incluyendo agentes patógenos y otras muestras de laboratorios.

Juan Gasparini
Para EL TIEMPO
Desde Ginebra

Conversaciones de Paz

In AMERICA LATINA, COLOMBIA, CONFLICTOS ARMADOS, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS on Agosto 21, 2007 at 12:11 am

Agosto 20 de 2007

Nueva ronda de conversaciones comenzaron Eln y Gobierno de Colombia en La Habana

Este lunes comenzó la reunión, que tiene lugar un mes después de que finalizara, también en la capital cubana, la sexta ronda de la “cita exploratoria” con vistas a abrir un proceso formal de paz.

Así lo señaló una fuente a Efe, que solicitó el anonimato. Dijo que las delegaciones de las dos partes están integradas por los mismos representantes que participaron en la sexta ronda.

El alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, encabeza la representación del gobierno colombiano y Pablo Beltrán, miembro del Comando Central del Eln, está al frente de la delegación guerrillera.

La fuente indicó que las partes tienen previsto prolongar este encuentro hasta el próximo viernes y que el tema fundamental que abordarán es un posible acuerdo del cese del fuego y de las hostilidades, uno de los elementos del denominado “acuerdo base” con el que las partes concluirían esta etapa del diálogo.

Afirmó que la reunión busca dar “continuidad al seguimiento de las propuestas” presentadas por ambas partes en la sexta ronda y que “lo principal es la viabilidad del cese del fuego”.

La propuesta de un cese del fuego y de las hostilidades “experimental y transitorio” bilateral fue uno de los puntos sobre los que giró la anterior ronda, pero, a pesar de los tres meses que duraron las conversaciones, Gobierno y Eln no lograron consensuar una solución.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, manifestó este domingo su deseo de que en esta reunión se pueda alcanzar un acuerdo sobre este punto.

“Ojalá esta semana nos den la buena noticia de un cese de hostilidades”, expresó Uribe en declaraciones a una emisora colombiana.

Ambas partes han manifestado su voluntad de alcanzar un cese del fuego y de las hostilidades, que incluye la suspensión de los secuestros por parte de la guerrilla y la liberación de los secuestrados que tiene en su poder, aunque no están de acuerdo en la forma de ejecución.

El Gobierno considera que el Eln debe concentrarse en un área de forma que se pueda verificar el cese y “para demostrar que el diálogo sí es conducente a la paz y que es de buena fe”, fórmula que rechaza de plano la segunda guerrilla colombiana al estimar que supondría “un suicidio” militar.

En esta reunión participarán, además, representantes del Consejo Nacional de Paz, entre ellos, miembros de las comisiones de Paz del Senado y la Cámara de Representantes, las federaciones de alcaldes, gobernadores y concejales y de la Iglesia Católica.

La Habana
Con EFE

 

Gobierno y Guerrilla

In AMERICA LATINA, COLOMBIA, Hispanoamerica on Agosto 3, 2007 at 2:24 am

Agosto 2 de 2007

Zona de encuentro para buscar la paz si Farc libera a secuestrados propone presidente Álvaro Uribe

 

Foto: SNE

El presidente Álvaro Uribe, en reunión con Gustavo Moncayo en la carpa en la que se instaló el caminante a su llegada a Bogotá.

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  Foto: Héctor Fabio Zamora, Felipe Caicedo, Abel Cárdenas, David Osorio y Gerardo Chaves / EL TIEMPO

profesor Gustavo Moncayo con la foto de su hijo secuestrado por las Farc, hace 10 años. Acababa de llegar a la Plaza de Bolívar, acompañado de una multitud. Fotos:

Así lo dijo Uribe al profesor Moncayo durante la reunión que sostuvieron hoy en la Plaza de Bolívar. “No es lanzar propuestas por lanzar propuestas. Hay que sentarse a negociar”, respondió Moncayo.

A su salida de la reunión con el profesor Moncayo, el presidente Uribe relató ante los medios de comunicación y ante las personas que acompañaban al caminante por la paz, la conversación sostenida por los dos.

Fueron dos las propuestas que el presidente Uribe le formuló al profesor Moncayo:

- Liberar a los guerrilleros de las Farc que están en las cárceles si ese grupo guerrillero libera a los secuestrados. Los guerrilleros deberían comprometerse a no reintegrarse a las filas.

- Una vez liberados los secuestrados, una zona de encuentro por 90 días para pactar la paz, que contaría con el acompañamiento de los países amigos: España, Francia y Suiza.

Uribe contó que Moncayo le preguntó si liberaría a cualquier guerrillero, y él le respondió que no, porque no puede traer a ‘Sonia’ ni a ‘Simón Trinidad’ que están en Estados Unidos.

Pero dijo que de los que están en Colombia sí liberaría a cualquiera, con la condición de que no se reincorporen a las filas guerrilleras.

El mandatario dijo además que hay dos condiciones en las que no va a ceder: en que no habrá zona de despeje y que los guerrilleros que salgan de la cárcel, deben reintegrarse a la vida civil.

“El me dijo que zona de despeje, yo le dije que la zona de despeje no y le dije que yo no podia conversar tres horas para engañarlo”, manifestó.

El Presidente también propuso al profesor Moncayo que viaje a Cuba a reunirse con el guerrillero de las Farc Rodrigo Granda.

Uribe reconoció que hubo momentos tensos en la reunión, pero explicó que Moncayo manifestó estar dispuesto a estudiar su apoyo a las dos propuestas que le formuló el Presidente.

“El profesor Moncayo me dijo unas cosas personales que comprendo, le refute con  todo el respeto, me  dijo que yo debería repartir mi patrimonio, le explique que tengo una empresa agropecuaria que todo el mundo puede revisar”, dijo.

En varios momentos, Uribe detuvo su intervención para discutir con las personas que asistieron a la Plaza de Bolívar y que gritaban consignas en contra de su Gobierno.

“Yo no comparto que se diga que la Seguridad Democrática es sinónimo de violencia”, dijo el Presidente.

El Presidente reveló que el diálogo fue filmado en su totalidad y que el país lo podrá conocer en extenso.

El profesor Moncayo manifestó, después de que Uribe concluyó su intervención, que no quedó satisfecho con la propuesta del mandatario.

“Qué nos garantiza que las Farc acepte esa propuesta. Nosotros vamos a insistir en que haya una zona para que las partes se sienten a negociar, llámese zona de despeje o zona de encuentro”, manifestó Moncayo.

Moncayo también dijo al Presidente su molestia por lo que a su manera de ver ha sido la intransigencia del Gobierno para buscar un acuerdo humanitario.

“Hemos sido víctimas de la politiquería del Gobierno y las Farc. Nosotros hemos sido la pelota de ese juego”, señaló y aseguró que las cadenas que carga sobre su cuello son una protesta contra el Presidente por ordenar el rescate de los secuestrados.

“El presidente no es el Dios de la vida para ordenar el rescate del nadie”, agregó y reiteró que continuará viviendo en la Plaza de Bolívar hasta que se concrete el acuerdo humanitario.

Los momentos previos al encuentro

Antes del encuentro, el mandatario debió esperar a Moncayo casi por una hora, pues este se encontraba en una misa en la iglesia de San Diego.

Uribe asistió al encuentro con el vicepresidente Francisco Santos, el ministro del Interior, Carlos Holguín, y el comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, entre otros miembros de su gabinete.

“Una cosa es reunirse con delincuentes y otra cosa es reunirse con el profesor Moncayo, un compatriota que merece todo el respeto y consideración”, manifestó el Presidente antes de la reunión.

Dijo que estaba dispuesto a escuchar con mucho cariño y mucho respeto al caminante por la paz, quien recorrió más de 1.000 kilómetros a pie para buscar la liberación de su hijo Pablo Emilio, que lleva 10 años en poder de las Farc.

Uribe habló con los periodistas antes de su encuentro con Moncayo e intercambio opiniones con algunos de los curiosos que permanecían en la plaza.

”Es la reunión con un padre de familia adolorido, con una víctima, con una persona que tiene toda la fortaleza espiritual y física, como lo muestra este recorrido y me parece que esto es un sano ejercicio de la democracia”, declaró Uribe.

También acudieron a la Plaza el canciller Fernando Araújo y el subintendente Frank Pinchao, que se fugaron de las Farc.

Cuando llegó de misa, Moncayo estrechó la mano de Uribe y entraron a una de las tres carpas de lona que la alcaldía instaló en la plaza y rodeó con cercas metálicas para completar el campamento del profesor de estudios sociales, de 55 años.

Aunque no en la misma dimensión que lo acogió en la víspera, cuando decenas de miles de colombianos se volcaron a las calles para darle la bienvenida, un gentío se aglomeró en la céntrica plaza y empezó a gritar ”abajo Uribe” y otras arengas contra el Gobierno.

Ante eso, Moncayo abandonó momentáneamente el encuentro con los funcionarios escaló la baranda que rodea el campamento y se dirigió a la multitud.

”Aquí no estamos diciendo abajo a nadie, vamos a hacer lo posible para que esto tenga un feliz término. Que viva la libertad y viva la paz… cambiemos la mentalidad y no seamos retrógrados”, manifestó, tras lo que el griterío siguió esos lineamientos y se escuchaba ‘’sí a la vida y sí al acuerdo humanitario”.

La primera noche de Moncayo en la Plaza

Moncayo pasó ayer la noche en la Plaza de Bolívar, después de caminar durante 46 días desde Sandoná (Nariño) hasta Bogotá, para pedir por la liberación de su hijo y los demás secuestrados en poder de las Farc.

Moncayo madrugó esta mañana a tomar un baño en uno de los hoteles del centro de la ciudad. Hacia las 8 de la mañana regresó al lugar a esperar la cita con el presidente Uribe.Desde muy temprano se vio una  romería de personas que comenzaron a rodear las carpas solamente para ver y tratar de saludar al profesor nariñense.La fuerza pública debió extender un cordón de seguridad alrededor del albergue temporal, mientras que desde los techos de la Catedral Primada de Colombia, el Palacio de Justicia y el Capitolio, francotiradores de la Policía con binoculares de alta potencia  vigilan todo el entorno del centro de la ciudad.En las calles aledañas a la Plaza de Bolívar el acceso es controlado por los organismos de seguridad que hacen minuciosas requisas a todos los transeúntes y a los curiosos que quieren llegar hasta las carpas de Moncayo, al igual que un amplio número de medios nacionales y extranjeros que desde muy temprano se apostaron con sus cámaras cerca al lugar.

El presidente Uribe estuvo anoche recogiendo información que le entregará a Moncayo sobre todas las gestiones que ha hecho su Gobierno para buscar la liberación de los secuestrados.

Redacción Política y AP

Agosto 2 de 2007

Guerrilla del Eln estudia abandonar secuestro como forma de financiación

Así lo declaró hoy ‘Pablo Beltrán’, uno de los jefes de esa organización en una entrevista con la emisora de la Universidad Nacional. Aseguró que el grupo está revisando “cómo resolver el tema”.

“Ese tipo de modalidad operativa que usamos como guerrilla (el secuestro) hay que dejarlo”, expresó el tercero al mando del Eln y añadió que el grupo ha llegado a la conclusión de que el camino “no es por ahí”, explicó Beltrán, cuyo verdadero nombre es Israel Ramírez.

“Eso (el secuestro) no es nada conveniente, no acumula, no nos da legitimidad y hay que buscarle salidas”, expresó ‘Beltrán’.

El cabecilla guerrillero consideró como ‘infladas’ las cifras oficiales que señalan que el Eln tiene secuestradas a unas 560 personas, si bien agregó que se está haciendo una especie de estadística.

Indicó que el comando del Eln “anunció su disposición de hacer las liberaciones y pactar el cese el fuego en diciembre pasado”.

“Estamos esperando perfeccionar el acuerdo”, manifestó “Pablo Beltrán”.

Añadió que el Eln no ha liberado los secuestrados porque espera un gesto similar por parte del gobierno con los rebeldes que están presos.

Por otro lado, ‘Beltrán’ dijo que el Eln analiza la posibilidad de aceptar una financiación ofrecida por parte de las naciones que respaldan el proceso de paz, divididas en los llamados ‘garantes’ (Noruega, España y Suiza), los ‘países amigos’ (Japón, Suecia, Italia, Holanda y Francia) y los “facilitadores” (Cuba y Venezuela).

El líder rebelde admitió enfrentamientos entre el Eln y las Farc, principalmente porque esta última guerrilla no está de acuerdo con el proceso de paz de la primera con el gobierno del presidente Álvaro Uribe.

Las Farc “consideran que con Uribe no hay que hacer nada. Nosotros decimos, hombre, siendo el más duro, hablemos a ver qué pasa”, expresó.

Además, aceptó que el Eln ha tenido nexos con actividades de narcotráfico, y precisó que en las áreas donde hay cultivos ilegales les cobran impuesto a comerciantes que entran a las zonas a comprar.

Pero subrayó que los jefes guerrilleros tienen prohibido “meterse en eso”.

Las conversaciones que celebran el gobierno y el ELN desde finales del 2005 están en receso desde el mes pasado y se reanudarán el próximo 20 de agosto en La Habana.

EFE

Tour de Francia

In AMERICA LATINA, COLOMBIA, Comunidad Valenciana, ESPAÑA, EUROPA, Hispanoamerica, PRENSA COLOMBIANA, PRENSA ESPAÑOLA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Julio 30, 2007 at 1:22 am

“Me preocupa lo que me espera”

CARLOS ARRIBAS / LUIS MARTÍN - París – 30/07/2007

 

 Alberto Contador (Pinto, 1982) se convirtió ayer en París en el quinto español en ganar el Tour. Su nombre entra en la leyenda escrita por Federico Bahamontes (1959), Luis Ocaña (1973), Pedro Delgado (1988) y Miguel Induráin (de 1991 a 1995). Llueve a las afueras de Angoulême, poco antes de la salida de la etapa de ayer, la que le coronaría en París. el ciclista del Discovery Channel es consciente de que su vida deportiva ha cambiado para siempre.

Pregunta. ¿Qué tal ha dormido?

 

 

La noticia en otros webs

  • “La gente va a cambiar la manera de mirarme, pero no tengo la intención de dejar de mirar la vida como la miraba”

“He disfrutado porque he atacado en las montañas y tengo la sensación de haber dado espectáculo”

“Espero que mi victoria traiga aire fresco al ciclismo y sea el inicio de una nueva etapa”

“He aguantado mucho. No tuve ningún sentimiento de alegría por cómo me puse de amarillo. Eso me hizo sufrir”

“Armstrong y yo somos del mismo equipo, pasamos una operación grave, pero, ¡cómo voy a ser su heredero!”

Respuesta. Mal. Es curioso, el viernes, el día antes de la contrarreloj en la que me jugaba el Tour, dormí de fábula, como un niño. Benjamín [Noval] puso la película y a los diez minutos ya dormía. Pero ayer no, ayer le di muchas vueltas a la cabeza.

P. ¿Se metió con el maillot en la cama?

R. Lo dejé en la maleta, pero es cierto que le di muchas vueltas a lo que me está pasando.

P. ¿A lo que le está pasando o a lo que le espera?

R. A todo un poco, pero especialmente, a lo que me espera. Ayer [por el sábado] me cambió la vida. En lo que más pienso es en lo que me viene encima.

P. ¿Le asusta más que subir el Aubisque?

R. No me asusta, pero sé que la libertad que tenía igual ahora va ser más limitada y debo prepararme. Igual no, igual me equivoco. Claro, que bienvenido sea.

P. Usted iba por Pinto excusándose de haber quedado sexto en la Dauphiné ante los cuatro que sabían quién era en el pueblo. De eso hace sólo un mes…

R. En Pinto el ciclismo no era muy seguido y yo podía llevar una vida absolutamente normal, no me conocía nadie. Van a cambiar las cosas, soy consciente. Tendré que hablar con la familia y con la novia para que se mentalicen hasta que se ponga todo en orden. Nunca me ha dado problemas la presión y espero que ahora tampoco.

P. Usted ha ganado un Tour en el que le cayó encima el liderato a las once de la noche de un miércoles, a cuatro días de llegar a París, con una contrarreloj por medio en la que se jugaba ganarlo contra dos tipos de 30 años. ¿Eso no es presión?

R. Pues sí. Pero la he llevado bien porque es ciclismo. También he aguantado mucho en las ruedas de prensa. Sabes que el ciclismo está bajo sospecha y te quieren meter el dedo para ver si saltas, y lo tienes que aguantar como aguantas la lluvia, el calor y el frío. El Tour lo he llevado bien porque soy ciclista, pero lo que viene no sé cómo será.

P. ¿Se han hecho más largos estos cuatro días de amarillo que el resto del Tour?

R. Tengo la sensación de haberlo llevado bien. He disfrutado en el Tour porque he atacado en las montañas y… no sé, tengo la sensación de haber dado espectáculo. Pero ahora piensas en Londres y parece que fue el año pasado.

P. ¿Ha hablado ya con Lance Armstrong?

R. No, no le vi ayer después de la etapa [por el sábado]. Durante el crono le escuché por el pinganillo darme ánimos y gritarme ‘¡ataca, ataca!’, y ‘¡dadme diferencias!’. Conmigo siempre ha sido muy atento. Estuve con él en California, en la concentración, me llamó para felicitarme por la París-Niza y en el Tour me ha llamado dos o tres veces. Le estoy muy agradecido. Para mí fue muy importante saber que iba detrás en el coche.

P. Durante su primer Tour, en 2005, aseguró que le había impresionado estar a su lado.

R. Sí, es verdad. Hay dos ciclistas que me ha impresionado verles a mi lado: Armstrong y Ullrich.

P. Ahora el que va a impresionar será usted.

R. Ése es el problema, que la gente va a cambiar la manera de mirarme y eso me preocupa, porque yo no tengo ninguna intención de dejar de hacer lo mismo que hacía y mirar la vida como la miraba. El problema es que no puedes controlar a los que van a decir, ‘uy, mira qué tonto se ha vuelto éste’. Yo no me noto diferente.

P. Le señalan como el heredero de Armstrong.

R. Etiquetas. Somos del mismo equipo, hemos pasado por una operación grave… Pero, ¡cómo voy a ser heredero de un tío que ha ganado siete Tours! Yo voy a disfrutar de este Tour y ya veremos.

P. Sí es usted heredero de la tradición de escaladores españoles.

R. De eso sí. Soy un escalador. Mi modo de correr es diferente del de Lance. Él era más completo que yo. Estoy contento, además de por haber ganado el Tour, por el sentimiento que me transmite la afición. Cuando atacaba, en las subidas, lo notaba. Eso les ha encantado. Y estuvo muy bien la emoción de la última contrarreloj. Si le meto un minuto a Evans, la etapa no hubiera lucido nada.

P. Y eso de disparar en el pódium tras tocarse el pecho, ¿no es un gesto de pistolero tejano, de Armstrong?

R. Pues no. Es que lo hice cuando gané la París-Niza como un gesto para mi familia. Casi un mes fuera de casa… Les echo de menos. Y a la novia.

P. ¿Y su hermano?

R. ¿El pequeño? No tiene conciencia de lo que hace su hermano [sufre parálisis cerebral], de si gana o pierde o sale por la televisión. Pero supongo que cuando bajó a la plaza disfrutaría, porque hubo tracas, cohetes… Se armó una buena. La gente está revolucionada y se bañó en la fuente como cuando gana el Real Madrid.

P. Para una familia como la suya, de currantes, esto supone poco menos que arreglarles la vida, ¿no?

R. ¡Espera que firme el nuevo contrato y verás! Espero darle a mi familia lo mejor, se lo merece. Mi padre tuvo que dejar de trabajar para cuidar a mi hermano. Hicimos cuentas y nos salía más rentable, porque así también me ayuda a entrenarme. Coge el R-5 y me acompaña.

P. En las cunetas le animaba gentes de todas partes. La afición al ciclismo no entiende de países…

R. Impresionante. El sábado no pude disfrutar tanto, pero en el Aubisque fue impresionante. No eran sólo los de mi cuadrilla de Pinto, mis amigos. Es que hay gente que no me conoce de nada y se ha pegado la paliza de venir a ver el Tour y pintar mi nombre en la carretera. Les estoy muy agradecido. No sé hasta qué punto son conscientes de lo que me han ayudado. Todos, incluso la gente con la camiseta de Euskaltel o del Athletic, que había muchos, me han animado y me han ayudado a sufrir en la bici.

P. ¿Este Tour lo ha ganado sufriendo?

R. Sí, por supuesto. He sufrido para conservar el amarillo. La verdad es que ni las circunstancias que provocaron que me pusiera de amarillo fueron agradables. También me hizo sufrir eso. No tuve ni el más mínimo sentimiento de felicidad, de alegría. No fue nada agradable enterarme de lo que había pasado y verme con un maillot que no pude conseguir atacando en la montaña. Pero luego te metes en carrera.Alberto Contador (Pinto, 1982) se convirtió ayer en París en el quinto español en ganar el Tour. Su nombre entra en la leyenda escrita por Federico Bahamontes (1959), Luis Ocaña (1973), Pedro Delgado (1988) y Miguel Indurain (de 1991

a 1995). Llueve a las afueras de Angoulême, poco antes de la salida de la etapa de ayer, la que le coronaría en París. El ciclista del Discovery Channel es consciente de que su vida deportiva ha cambiado para siempre.P. ¿Qué le decían?

R. Algo evidente: para ponerme primero tenía que ir segundo. Pero empezó otro Tour y después de la crono sí tengo la sensación de habérmelo ganado. Llegó un momento en la carrera en que las referencias eran malas, me dolían las piernas… y quedaba mucho. Ahí pensé que se me escapaba. Eso demuestra que el maillot no estaba ganado. Sentía que era como prestado. Después de la crono ya no. Peleé por ganar siempre, incluso cuando era segundo. Sin esfuerzo no consigues nada.

P. ¿Ya ha pensado en las horas que se ha pasado entrenándose con Pepe Martí?

R. Claro. No sé si estará en París, porque como hasta ayer no supimos que podíamos celebrarlo… Sin duda las horas de entrenamiento a su lado han sido determinantes. Una parte muy grande de la victoria se la debo a París.

P. El pinchazo en Tignes, el ataque en el Galibier… Eso para la táctica no es muy beneficioso.

R. Las buenas sensaciones hay que aprovecharlas. En el Galibier supe en todo momento que si atacaba haría daño, que podría seleccionar el grupo, y así fue. Pero aunque no hubiera ganado, salí muy satisfecho, a la gente le gustó mucho la etapa, disfrutó. Y de eso se trata. Una etapa como ésa puede ser muy aburrida, tienen que pasar cosas. El mejor día fue el de Galibier. En el Aubisque lo pasé mal. No sé si es que el puerto es muy duro o que no estaba bien, o que Rasmussen iba muy fuerte, pero lo pasé mal. Iba Popovich tirando y tenía que aguantar porque sabía que si quería ganar el Tour no podía decirle: ‘Popo, para’. Llegué tercero y reventé.

P. Pese a sus demarres en cuesta y la contrarreloj de Angoulême, en la rueda de prensa le preguntaron mucho por la Operación Puerto.

R. Sí, puedo entenderlo hasta cierto punto, pero es injusto.

P. ¿Cree que está pagando por los errores del pasado?

R. Puede ser. Espero que mi victoria sea un punto de inflexión y esto empiece a cambiar. Yo me quedo con la victoria, la del equipo y mi maillot amarillo. Hemos trabajado mucho y aquí estamos, con eso me quedo. El equipo se lo ha currado mucho. La esperanza que tengo es que mi victoria traiga aire fresco al ciclismo y sea el principio de una nueva etapa.

P. Según Bruyneel, está capacitado para ganar más.

R. ¡Si él lo dice! Tiene mucha experiencia.

P. Bruyneel ha estado en 11 Tours y ha ganado ocho. ¿Se le nota, le ha dado muchos consejos durante la carrera, es muy pesado?

R. Me ha dejado muy tranquilo durante el Tour. Al final se le nota que tiene experiencia. Pero tampoco ha estado muy encima de mí. Le he visto tranquilo y eso se contagia. El viernes, en carrera, le pregunté algo, no sé qué. No me contestó… ¡Se había quedado dormido!

 

 Contador, «el salvador»

POR GABRIEL MUÑOZ

Alberto Contador, madrileño, 24 años, entró ayer por la puerta grande en la historia del deporte español al convertirse en el quinto compatriota en ganar el Tour de Francia. Una victoria inapelable dentro del caos de escándalos que ha convulsionado la carrera, y del mar de dudas sembradas desde dentro y fuera de la propia ronda gala.

Dos letras, AC, en una de las anotaciones del cabecilla de la «Operación Puerto», Eufemiano Fuentes, han servido para que se escriban páginas y páginas sobre y contra el campeón, al que se pregunta más por su presunta implicación en la trama d dopaje que por sus méritos deportivos.

Contador es el nuevo triunfador del ciclismo pero, a la vez, le ha caído encima la responsabilidad de encabezar una época en el deporte de las dos ruedas tras los mazazos que le golpean, día sí y día también. Basta echar un vistazo a esta última semana para ver los casos de Vinokourov, de Moreni, o el escándalo de Rasmussen, despojado del liderato ante la presión de los responsables del Tour. Una carrera que, reconozcamos las cosas, tiene tal potencia y tanta emoción que puede permitirse el lujo de desmarcarse de todo y de todos, de exigir sus propias reglas, de seleccionar a sus participantes y de, incluso, como se hizo público hace dos días, dar un portazo en la cara a la mismísima UCI, supuesto máximo organismo de este deporte.

Al ganador del Tour se le va a exigir a partir de ya que se convierta en el salvador del ciclismo. Que sea limpio, combativo, claro. Que se erija en la tabla de salvación de un deporte impresionante pero en vías de extinción por causa de su propia ambición. Por causa de la vorágine de dinero y fama en la que se han visto envueltos sus protagonistas, sus campeones, en los últimos años.

Nadie está, al día de hoy, libre de sospechas y Contador debe ser el primero en remontar las cuestas de la crisis deportiva y de los dedos acusadores a los que se enfrentan su deporte y él mismo. Esperemos que, al final, esas dos letras, esas AC, desaparezcan para siempre y que el ciclismo vuelva a ser la pugna de superhombres que siempre ha sido… o que siempre debería haber sido.

Contador, «el salvador». Todos se lo piden. Hasta el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, le ha señalado como tal. El Tour es el último reducto del ciclismo y el corredor español su líder.

Julio 29 de 2007

 

 

El Colombiano Mauricio Soler se coronó rey de la montaña en el Tour de Francia

 

Foto: AP/Bernard Papon

El Arco del Triunfo, en París, fue testigo de la celebración del primer lugar en la clasificación de montaña del colombiano en el Tour.

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“Espero seguir mejorando y poder ganar algún día la camiseta amarilla”, dijo el colombiano Mauricio Soler al coronarse como el mejor escalador.

El campeón de la competencia francesa fue el español Alberto Contador, el ganador español más joven, con 24 años, del equipo Discovery.

El colombiano quedó en el puesto 11 de la clasificación a 16 minutos 56 segundos del español, que fue el mejor joven en el certamen ciclístico francés tras sumar un tiempo total  de 91 horas 26 segundos.

El boyacense logró su título de mejor escalador gracias a un total de 206 puntos en esa clasificación, por encima del español Contador que tuvo 128 puntos.De esta manera, Soler se convierte en el tercer colombiano en quedarse con la camiseta de puntos rojos. En 1985 y 1987 lo logró Luis Herrera y en 2000, Santiago Botero.Mauricio Soler tuvo una destacada participación en esta edición 94 del Tour, en la que ganó la novena etapa, se impuso en el puerto de Gabilier, el más complicado del evento francés, y fue protagonista en varias carreras con sus escapadas.Además, el colombiano estuvo entre los mejores novatos en el certamen, solo superado por Alberto Contador, campeón del Tour, el quinto español que se queda con la camiseta amarilla de líder.Contador se quedó con el primer lugar de la clasificación general luego de que el equipo Rabobank pidiera el retiro del danés Michael Rasmussen por sospechas de dopaje.Precisamente, fue a ese pedalista a quien el boyacense Soler despojó, en carretera, del primer lugar en la clasificación de montaña.Así, termina esta edición del Tour, que se caracterizó por el protagonismo de los jóvenes como Contador y Soler, pero que se vió empañado de nuevo por un problema ya frecuente en el ciclismo: el dopaje.Incluso, varios diarios europeos hablaron de la muerte del Tour y hasta pidieron que se cancelara, luego de descubrir en dos días que tres ciclistas usaban sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento deportivo.No obstante, para Colombia el Tour sirvió para recordar las viejas épocas, a pesar del retiro temprano de Iván Parra y de la discreta actuación de Félix ‘el gato’ Cárdenas, porque Mauricio Soler se robó la atención de los europeos.

Julio 29 de 2007

 

 

A punta de ‘golpes’, Mauricio Soler se coronó nuevo rey de la montaña en el Tour de Francia

 

Foto: EFE

Soler sube como una moto y baja como un esquiador. Pero no siempre fue así.

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El colombiano tuvo que superar a muchos rivales y hasta a la propia muerte para llegar a este presente feliz.

Hoy, Soler sube como una moto y baja como un esquiador. Pero no siempre fue así. Hace cuatro años, en un entrenamiento con su equipo de ese entonces, el Chocolate Sol, el tenedor de su bicicleta se rompió en el sector de Belén de Cerinza, en Boyacá, y sufrió una fuerte caída. Fue trasladado al hospital de Duitama, donde estuvo tres días en estado de coma.“Mauricio es un berraco. Se ha dado tan duro en la vida, que en poder de otros se hubiera retirado inmediatamente después de un accidente de esos”, afirma Serafín Bernal, presidente del Club Deportivo Boyacá y su primer entrenador.Desde muy joven, cuando en una destartalada bicicleta ganó su primera carrera, en mayo de 2000, Soler dio muestras de que la inclinación de las montañas no era obstáculo para él. Con los premios por ganar la vieja cicla iba recibiendo nuevos repuestos.Pero tenía un defecto: por su afán de ganar era víctima de su falta de experiencia para bajar. Y ahí venían los golpes. Además, hasta la mala suerte parecía acompañarlo: un día estaba lavando y reparando su bicicleta en su casa de la vereda El Común, a cinco kilómetros de Ramiriquí (Boyacá), cuando una teja de barro le cayó en la cabeza…Esa cicla desvencijada se la habían regalado sus padres, Manuel y María del Carmen, una pareja de agricultores que, cultivando habas, arveja y maíz, levantó a Mauricio y a los otros cinco hijos (Rosendo, Héctor, Gerardo, Ómar y Luz Dary). Ellos no pudieron ver la primera victoria de su hijo en el Tour, porque la señal de televisión internacional no entra en su receptor…Después de afiliarse al Club Deportivo Boyacá, a Soler le llegó la oportunidad de pasar al equipo Chocolate Sol. En su primer año, el 2001, se ganó la Vuelta del Porvenir. La Vuelta de la Juventud se le escapó dos veces: en el 2002 fue segundo y al año siguiente perdió el subcampeonato, qué raro, por una caída.Finalmente logró la victoria en el 2004, el último antes de que Bernal se lo recomendara a Raúl Mesa para el equipo Orbitel. “Yo lo tenía como carta para pelear por la Vuelta a Colombia y el Clásico RCN, pero en ambas se cayó bajando de La Línea”, recuerda.

Soler no habla mucho, pero cuando lo hace es contundente. Que lo diga su esposa, Claudia Patricia Flórez, con quien unieron sus vidas hace dos años. “Me enamoró su timidez y sinceridad. Habla poco, pero cuando decide hacerlo, convence, y a mí me convenció”, dice orgullosa para referirse a ‘Múñiz’, el cariñoso apodo de su esposo.

Su tiempo libre lo pasa en Ramiriquí. Allí donde come gallina campesina y toma jugo de mora en la casa de sus papás, donde da vueltas en la moto de su hermano Gerardo, donde juega con ‘Aquiles’, su perro labrador retriever, o se acuesta a ver dibujos con su esposa y con cuatro peluches: Juanis y Juancho, dos osos panda; Bar, un dinosaurio, y Migue, un ratón. Allí disfrutará, muy seguramente, del orgullo de ser campeón de la montaña del Tour de Francia y de saber que les ganó a todos, incluso a la muerte.  

José Orlando Ascencio


 

Carlos Slim Para algunos enemigo público número uno

In AMERICA LATINA, ANARCOCAPILALISMO, Hispanoamerica, Mejico, Politica Mejicana, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Julio 23, 2007 at 12:24 am
Para algunos enemigo público número uno
Carlos Slim, un empresario mexicano muy particular
por Juan Ramón Jiménez*

Los medios de comunicación mexicanos Notimex y El Universal online, desde Miami, Florida, difundieron el sábado 23 de octubre de 2004 la siguiente noticia: El empresario mexicano Carlos Slim fue elegido por la revista de negocios Latin Trade como el «Empresario de la Década», mientras que el presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, fue designado «Líder del Año», ha anunciado hoy la publicación norteamericana. Veamos la historia del primero en este artículo.


  

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Carlos Slim Helú

Carlos Slim es un personaje muy cercano a Carlos Salinas de Gortari, quien jamás se podrá deslindar de la carga histórica de ser considerado un presta-nombres del hombrecito de Agualeguas que saqueó a la Nación como nadie más lo ha conseguido.

Carlos Slim Helú es hijo del comerciante Julián Slim Haddad y de la chihuahuense de origen libanés Linda Helú. Su familia venía de Jezzine, Líbano. Slim nació el 28 de enero de 1940 en la ciudad de México y terminó su carrera en la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

El Clan original de negocios de Carlos Slim lo formaban bolsistas que hicieron su fortuna en el crack bursátil de 1987, como Ignacio Cobos casado con una de las hijas del ex-gobernador de Tabasco, Mario Trujillo, uno de los mas connotados leales al finado cacique político Carlos Hank González de ese estado, y sospechoso de haber sido el personaje que introdujo al narcotráfico en el sureste mexicano; el hijo de Ignacio Cobo, Mario Cobo Trujillo, es ahora Director del Programa de Justicia de Telmex; otro bolsista era Onésimo Cepeda, actual obispo católico de Ecatepec, sospechoso de ser un gran latifundista, especialmente en las estratégicas tierras de Atenco.

Otro amigo más de Slim era Roberto Hernández Ramírez,beneficiario salinista en la entrega de Banamex y luego fuerte competidor de Slim en el área de telecomunicaciones y acusado de eludir el pago de 4 mil millones de dólares en impuestos, en la venta de Banamex a Citibank en una abierto y descarado tráfico de influencias entre Francisco Gil Díaz, su ex-empleado en la telefónica Avantel y actual secretario de Hacienda, y el mismo presidente Vicente Fox.

Otro asiduo asistente al clan original de Slim era Ernesto Riveroll cuyo hijo Pablo Riveroll está involucrado con la correduría Merrill Lynch, en el negocio de los futuros del petróleo de PEMEX junto a Phibro de Citibank y a Enron-Carlyle del Clan Bush; otro miembro más del Clan Slim era su primo Alfredo Harp Helú también beneficiario de la re-privatización de Banamex.

El Imperio Slim: El Grupo CARSO (Car-de Carlos y So de su esposa Soumaya) se inicia en 1961, en 1966 funda Inbursa (Inversora Bursátil), en 1970 compra Jarritos de Sur y para 1976 compraba Galas de México que manufacturaba envolturas de cigarros, en 1981 se hace de Cigarrera La Moderna (CIGATAM, monopolista del mercado de cigarros) y en 1982-89 en pleno auge del Neoliberalismo consolida su poderío con Sanborns, Hulera (llantas) El Centenario, Reynolds Aluminio, Seguros de México, Porcelanite, Euzkadi, Fabricas de Papel Loreto y Peña Pobre, Minera Frisco, Nacional de Cobre, Bicicletas de México, en 1991 adquiere la joya de la corona de México, Telmex.

De tal manera, en 30 años Carlos Slim se convirtió en el hombre más rico de México y de América Latina con un activo estimado en 8 mil millones de dólares, las compras siguieron con la tienda de discos Mix-up, Sears, Denny’s, 3 por ciento de Apple Computers, en el 2000 se asocia con Bill Gates en el portal T1msn que maneja el correo electrónico más popular del mundo, Hotmail.

Adquiere Telcel, se encuentra actualmente tratando de comprar ICA y también en el negocio inmobiliario se empieza a adueñar del Centro Histórico de la Ciudad de México a través del Fideicomiso del Centro Histórico, que maneja Ana Lilia Cepeda (muy cercana sentimentalmente al regente Andrés Manuel López Obrador e hija del ex-gobernador de Coahuila, Román Cepeda, fundador de LALA, la empresa lechera que impunemente acaba con las milenarias pozas de Cuatrociénegas.

Sus empresas pagan mas de 5 mil millones de dólares de impuestos casi lo mismo que PEMEX, dan empleo directo a más de 200 mil personas, y aportan casi la mitad de PIB de México, calculado en 600 mil millones de dólares, y representan el 43% de las operaciones de la Bolsa Mexicana de Valores.

Sus empresas Telmex, Telecom-Carso, América Móvil, Sanborns, CARSO, Grupo Financiero Inbursa, influyen en mas del 30% de las variaciones del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), lo que también genera prácticas monopólicas de tráfico y colusión de información confidencial, ya que siendo Slim de origen especulador, la hora de diferencia entre el cierre de Nueva York y México, y sabiendo como cerró Telmex en Wall Street es posible tener grandes utilidades en la BMV, por ello urge una reforma bursátil que impida esto y que iguale los horarios con Nueva York o bien que aplique impuestos en cascada en las utilidades generadas en la ultima hora de operaciones en la BMV. Este crecimiento increíble de utilidades es a ciencia y paciencia de la sociedad mexicana porque Slim no se ajusta en nada a la disposición constitucional que prohibe los monopolios.

Adam Smith, el padre de la Economía Moderna decía que «el enemigo mortal de la Libre Competencia era el Monopolio». Otro tema sería el fiscal, por ejemplo, el gran presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, aplicó los impuestos a la riqueza extrema en 1934, si en México, se aplicara a Slim el 30 por ciento que Colombia aplica a los ricos, tendríamos unos 2,500 millones de dólares de ingreso fiscal, suficiente para generar un millón de empleos directos, que detonarían el crecimiento económico de México.

También veríamos que el padre del Neoliberalismo Presidencial, Ronald Reagan aplicó la ley anti-monopolios a la poderosa empresa de telecomunicaciones ATT, y si en México queremos un Capitalismo Moderno y no un Capitalismo para los cuates, es necesario ya aplicar la ley constitucional a estos personajes cuya fortuna la han hecho con la adquisición a precios de ganga las empresas del Estado.

La experiencia de Telmex nos lleva a decir que es una falacia que cuando se privatizan las empresas del Estado bajan las tarifas. El minuto de uso telefónico en México es casi 10 veces mas caro que en Estados Unidos; la acción de Telmex valía en el momento de su privatización 2.03 dólares y ya para 1993 su precio internacional valía 56 dólares con lo cual Raúl Salinas de Gortari hizo gran parte de su fortuna de acuerdo a la Audiencia Publica en el Congreso de Estados Unidos en el Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado, que dirigió el Senador Carl Levin el 9 de noviembre de 1999 y en donde la ejecutiva de Citibank, Amy Elliot (quien era mencionada como la ejecutiva de los restaurantes VIPs de México de los cuales recibía jugosas comisiones de hasta 60 mil dólares mensuales, ella era de ascendencia cubana, al igual que la última esposa de Salinas), mencionó que la Familia Salinas se benefició con la privatización de Telmex al especular con las acciones de esta empresa mediante la técnica conocida como «Green Shoe».

Esto sólo se pudo hacer mediante información privilegiada que está fuertemente penada en los mercados bursátiles de Estados Unidos. Un grupo de inversionistas privados que participaron con un 5 por ciento de la licitación salinista fueron encabezados por Moisés y Antonio Cosio Ariño, quienes más parecen «patiños» de Carlos Salinas ya que venían de Kimberly Clark, lugar en donde los Salinas siempre han contado con un operador, Claudio X González. Esos inversores pusieron en conjunto 50 millones de dólares y a la fecha sus activos superan los 1,000 millones de dólares ¡Qué negociazos se hacen con el dinero de la Nación!

Hay que recordar también que Telmex nació en 1936 como sociedad anónima y que fue nacionalizada por Luis Echeverría Álvarez el 8 de agosto de 1972. Telmex en esa época tenía utilidades anuales de 1 billón de pesos y cuando fue nacionalizada tenía casi 5 billones de pesos de utilidades brutas. Actualmente Telmex tiene casi 20 millones de líneas telefónicas en operación de las cuales casi 15 millones son alámbricas y el resto es telefonía celular además de casi un millón de líneas de acceso a Internet (Prodigy), donde deempeña también prácticas monopólicas, a cuyo amparo Telmex goza de considerable poder en el mercado, lo que lo hace dominante en servicios como el Internet y otros de valor agregado, como ejemplo, el Banco Mundial, cita a la firma Pyramid Research y a los investigadores Casanueva y Del Billar para respaldar sus afirmaciones, menciona el Internet de banda ancha o DSL.

«Telmex es proveedor de tecnología DSL para su filial de Internet, pero no para sus competidores en servicio de acceso a Internet; este rechazo a repartir provoca que la filial de Telmex en Internet monopolice este importante segmento del mercado».

Con respecto al servicio de telefonía local, donde Telmex tiene casi el total del mercado, la apertura a la competencia inició en México a principios de 1990 y muchos emprendedores estuvieron interesados en participar, indica el análisis.

«Sin embargo», agrega el Banco Mundial, «la competencia no se dio por varios años porque Telmex, el operador dominante, estaba engarzado en varias prácticas anticompetitivas».

Un dato interesante sería conocer el contenido del acta de divorcio de Carlos Salinas con Cecilia Occelli la cual se llevó a cabo en Sabinas, Coahuila, tierra de Rogelio Montemayor, entonces Gobernador y muy cercano a Salinas, en donde se mencionan las cantidades de acciones de Telmex, Samborns, AHMSA, etc. que se le dieron a la ex-mujer de Carlos Salinas, Cecilia Occelli, para otorgar el divorcio al innombrable.

Un abierto trafico de influencias se encuentra en Pedro Cerisola, secretario de Comunicaciones y Transportes, exfuncionario de alto nivel de Telmex, que está puesto ahí para proteger los intereses del Monopolista numero uno de México……hay que aplicarle ya el artículo 28 constitucional.

Finalmente habríamos que actualizar la denuncia que presentó Cuauhtémoc Cárdenas el 30 de noviembre de 1995, en donde hablaba del más escandaloso saqueo al patrimonio del pueblo de México y que significó una averiguación previa 1660/FESPLE/95 radicada en la mesa IX de la Fiscalía Especial de Servidores Públicos. Ahora el Clan Cárdenas anda muy de la mano con el Clan Slim, hay que observar que los daños a la Nación no prescriben, no importa lo que digan en su momento las autoridades correspondientes, sobre todo en estos casos considerados como genocidio económico.

 Juan Ramón Jiménez
El autor es economista, periodista, académico y candidato ciudadano al gobierno de Coahuila. Investigador del crimen organizado en México.
Los artículos de esta autora o autor


 

Huelguistas argentinos atacan las oficinas de varias empresas españolas

In AMERICA LATINA, ARGENTINA, ESPAÑA, Hispanoamerica, Politica Internacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Julio 21, 2007 at 2:58 pm

Huelguistas argentinos atacan las oficinas de varias empresas españolas

21.07.07 | 10:03. Archivado en Argentina

(PD/Agencia EFE).- Varios centenares de trabajadores del sector pesquero de Argentina, en huelga desde hace diez días para presionar un aumento salarial, han tomado durante varias horas la sede de un municipio y han atacado varias empresas de capital español.

Unos 400 manifestantes tomaron el Ayuntamiento de la ciudad sureña de Puerto Deseado cuando les comunicaron que el alcalde, Arturo Rodríguez, no les podía recibir por haber asistido al acto que encabezó el presidente del país, Néstor Kirchner, en la cercana localidad de Puerto Santa Cruz. Una fuente de la policía ha declarado que los manifestantes provocaron incendios y destrozos en plantas y vehículos de las pesqueras españolas Santa Elena, Arbumasa y Santa Cruz, así como la argentina Vieira o la sociedad mixta Empesur.

En un depósito de Arbumasa los bomberos y la Prefectura Naval (guardacostas) intentaban esta noche sofocar el incendio que iniciaron los trabajadores, ha precisado la policía según la cual hasta el momento no se habían producido ni víctimas ni detenidos. “Hay un caos porque no hubo respuestas de las autoridades a nuestros reclamos. Queremos que nos escuchen”, manifestó a su vez Daniel Medina, delegado del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos en Puerto Deseado, a unos 2.900 kilómetros al sur de Buenos Aires.

La ciudad es uno de los principales puertos pesqueros del país, que aporta el 30% de las exportaciones de un sector con fuerte presencia de capital español, y con una facturación anual que supera los 300 millones de dólares . “Ya hay desabastecimiento de productos en el mercado interno, sobre todo merluza”, señaló sobre las consecuencias de la huelga Alfredo Pott, presidente de la Cámara de Armadores Pesqueros Congeladores de Argentina (Capeca). Según ese organismo, el conflicto podría causar unas pérdidas de 100 millones de dólares por incumplimiento de contratos y el riesgo de que la mercancía almacenada se pierda.

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Clamor de Colombia por 3 100 rehenes

In AMERICA LATINA, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, Hispanoamerica, IDEOLOGIAS, LIBERTAD, PACIFISMO, POLITICA, PRENSA COLOMBIANA, Politica Internacional, TIRANIA, Terrorismo on Julio 6, 2007 at 1:51 pm
Clamor de Colombia por 3 100 rehenes
Cientos de miles de personas acudieron a la invitación de grupos de DD.HH. y las asociaciones de familiares de secuestrados por la guerrilla y los ‘paras’. Ampliar Imagen  Foto:AP
   
Carlos Rojas Araujo. Corresponsal en BogotáUna Colombia herida, cansada de más 40 años de violencia, se volcó ayer a las calles de casi todas las ciudades grandes de ese país. Como no sucedía en mucho tiempo, la movilización social que se registró entre la mañana y las primeras horas de la tarde se transformó en un grito de esperanza.
La jornada de protesta, convocada por los alcaldes y gobernadores de Colombia, superó todas las expectativas.
La consigna era decir ‘basta al secuestro’, uno de los rostros más crueles desde donde se describe la magnitud de un conflicto armado que ha destruido a miles de familias colombianas.
La Colombia de la última semana no es la misma de antes. La noticia de la muerte, en circunstancias aún no esclarecidas, de 11 de los 12 diputados regionales del Valle, secuestrados en el 2002 por las FARC, sacudió a una sociedad entera a la que muchos organismos no gubernamentales y sectores de la opinión pública calificaban de apática e indiferente ante desgracias como estas.
Los gestos de solidaridad y unión que la ciudadanía tuvo ayer para con los familiares de los más de 3100 secuestrados que están en manos de los grupos irregulares o de delincuentes, no se habían visto antes.
3 100
personas están actualmente secuestradas por algún grupo irregular.
La Plaza Bolívar, en el centro de Bogotá, normalmente es el escenario para marchas esporádicas y poco concurridas de gente que clama por un acuerdo humanitario entre el Gobierno y las FARC para poner fin al drama de los denominados 57 secuestrados políticos, que conforman el grupo de los canjeables.
La cara que Bogotá lució ayer al mundo era de la de una ciudad renovada y comprometida por una paz que parece no llegar. No importó si había gente a favor del despeje de dos municipios, como así lo exige las FARC, para iniciar las conversaciones. O si la consigna es no hacer más concesiones a un grupo armando que ya no cuenta con legitimidad social.
Ayer, Clara de Rojas se sintió menos sola. Muchas personas la acompañaron en su lucha para que liberen a su hija y a su pequeño nieto, nacido en cautiverio. Sus ojos se llenaban de lágrimas cada vez que veía un niño vestido con una camiseta blanca que decía: “Emmanuel, ven pronto para jugar juntos”.
El presidente Álvaro Uribe fue de los líderes políticos más entusiastas con la marcha de ayer. Antes del mediodía salió desde la Casa de Nariño hacia la Catedral para asistir a una misa en rechazo del secuestro. Aunque no fue ovacionado en la calle, la gente tampoco desautorizó su  posición de no despejar más territorios.
Era evidente que del lado del Gobierno la marcha se convirtió en un escenario propicio para promulgar esa tesis, a través de pancartas y arengan de funcionarios públicos.
Eso se evidenció también en Cali. Esa ciudad se ha convertido en el símbolo de la tragedia del secuestro, pues lo 11 diputados asesinados eran de esa localidad.
Cuando en medio de los actos cívicos Carolina Charry, hija de uno de los desafortunados legisladores, reclamó al Gobierno por no haber apurado el canje, los asistentes se molestaron insistiendo en que la culpa es de las FARC.
Solo resta por conocer cómo reaccionará este grupo armado ante el duro rechazo que recibió ayer de los colombianos.
Apoyo y protesta
Adolfo Pérez Esquivel. Premio Nobel de la PazTenemos la suma de dos violencias, pero no la resolución de los  conflictos. En el caso de la guerrilla, hay que pedirle que libere a los  prisioneros. Lo otro, es poner límites y frenar todos los grupos que son  parapoliciales y paramilitares
Me uno a la presencia y al reclamo del pueblo colombiano. Quiero enviarle  un abrazo solidario. Estoy de acuerdo en decirle basta a la violencia. Sí al  derecho al pueblo a una vida digna. Basta de tantos crímenes porque esto ya lleva más de 40 años en Colombia.
Juanes. Cantante colombianoEs muy importante que la gente esté apoyando la devolución de los cadáveres de los 11 ex diputados. Tanto los enemigos como los amigos tienen que pensar que tienen que negociar y tenemos que ceder ambos porque tenemos que encontrar una forma de llegar a la paz.
La comunidad internacional tiene que entender muy bien qué es lo que realmente pasa aquí, porque realmente no hay una visión muy clara y ven en los grupos alzados en armas una idea romántica y con un peso filosófico que tal vez en algún tiempo lo tuvieron, pero en este momento no.
Diario El Tiempo. Editorial del 5 de julio
La protesta masiva de hoy no admite oportunismos políticos. No es un plebiscito a favor de la política de seguridad democrática ni contra el Gobierno. Aquí, el dedo acusador de todo un país apunta hacia un solo responsable del dolor de una nación agobiada.
Y es posible que a las FARC les importe un bledo que millones de compatriotas les griten: ¡basta ya! Cuánto despreciarán la vida del prójimo que se resisten a devolver los cadáveres de los diputados que asesinaron a sangre fría.
Pero más temprano que tarde entenderán hasta dónde llega el rechazo de un pueblo.
http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=121650&id_seccion=5

Las FARC exigen la disminución de las acciones militares antes de entregar cadáveres

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, DEBATES, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Hispanoamerica, PACIFISMO, PRENSA ESPAÑOLA, Politica Internacional, Terrorismo on Junio 30, 2007 at 3:55 am

ADVERTENCIA A TRAVÉS DE UNA CARTA

Las FARC exigen la disminución de las acciones militares antes de entregar cadáveres

  • La guerrilla fija condiciones para devolver los cuerpos de los 11 legisladores muertos

Recuerdo en Bogotá a los diputados fallecidos. (Foto: AFP)

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Recuerdo en Bogotá a los diputados fallecidos. (Foto: AFP)

Actualizado viernes 29/06/2007 20:47 (CET)

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EFE

BOGOTÁ.- Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) supeditan la entrega de los cadáveres de los 11 diputados muertos que estaban en su poder a la disminución de las acciones militares en la zona, según ha asegurado el responsable internacional de la guerrilla, Raúl Reyes.

El líder insurgente hizo la advertencia en una carta a Fabiola Perdomo, portavoz de los familiares de los legisladores regionales, secuestrados en Cali en abril de 2002. El mismo mensaje fue remitido a Álvaro Leiva, ex ministro que los rebeldes han aceptado en el pasado como interlocutor en gestiones de paz y uno de los mayores promotores del acuerdo humanitario al que las FARC han condicionado la puesta en libertad de sus rehenes.

Tras “certificar” la veracidad de la información sobre la muerte de los diputados, que los rebeldes publicaron el jueves por Internet, Reyes aseguró que “haremos los esfuerzos pertinentes para coordinar con el Comando Conjunto de Occidente (de las FARC) la pronta entrega” de los cuerpos.

Pero su “concreción dependerá de la disminución de la confrontación militar en la zona donde sucedieron los hechos, que por estrictas razones de seguridad nos abstenemos de mencionar por ahora”, agregó el jefe guerrillero.

“Uribe prefiere obstinarse en las aventuras de su eterna guerra, antes que pensar en salvar vidas”

Raúl Reyes, responsable internacional de las FARC

 



Según Reyes, que es miembro del Secretariado (mando central) y también jefe de llamada Comisión Internacional de las FARC, la de los diputados de Cali fue una “trágica muerte” y se constituyó en una “infausta pérdida” para las familias.

El jefe insurgente no entró en detalles sobre el caso, que según el mando regional del grupo en el suroeste del país se derivó de un “fuego cruzado” con “un grupo militar sin identificar”.

Este mismo mando sostuvo en el comunicado del jueves, que tiene fecha del 23 de junio pasado, que los hechos se presentaron el día 18 y que en ellos se salvó uno de los políticos, por hallarse en otro campamento.

Intercambio

Las víctimas formaban parte del grupo de 56 secuestrados que las FARC quieren intercambiar por más de medio millar de rebeldes presos -entre ellos dos jefes rebeldes que han sido extraditados a EEUU-, mediante una negociación en una zona desmilitarizada, condición ésta que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, no acepta.

Uribe responsabilizó el jueves a la guerrilla de las FARC del asesinato de los 11 diputados que tenía secuestrados y negó que el Ejército hubiese mantenido combates en la zona.

La colombiano-francesa Íngrid Betancourt y tres estadounidenses destacan entre los rehenes, 34 de los cuales son efectivos de la Fuerza Pública, algunos de los cuales están secuestrados desde hace casi diez años.

“Uribe prefiere obstinarse en las aventuras de su eterna guerra, antes que pensar en salvar vidas”, consideró Reyes, quien sostuvo que las FARC, a pesar de lo sucedido y con independencia de la “soberbia” del presidente, “insistimos como ustedes en la exigencia del despeje (desmilitarización)”.

La retirada de tropas, subrayó Reyes, es “pre requisito indispensable para dar inicio al encuentro de los voceros -portavoces- de las dos partes, en el propósito de evitar nuevas fatalidades originadas en la política de los rescates a sangre y fuego ordenados por el presidente”.

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/06/29/internacional/1183141137.html?a=FUJ2025dca637360883e93633ce8f540105&t=1183175566

atentado en el Líbano Declaraciones de José Antonio Alonso

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ESPAÑA, EUROPA, Hispanoamerica, ISLAMISMO, PACIFISMO, POLITICA, Politica Internacional, RELIGIONES, Terrorismo, Videos on Junio 26, 2007 at 7:30 pm

Reacciones al atentado en el Líbano

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, DEBATES, ENLACES DE POLITICA, EUROPA, Hispanoamerica, PACIFISMO, Politica Internacional, Prensa on Junio 26, 2007 at 6:54 pm

Mezquindad politica

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, DEBATES, Hispanoamerica, Politica Internacional on Junio 26, 2007 at 6:51 pm

 Mezquindad politica

 Blanco dice que Rajoy trata de “lavar su conciencia”

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Hola a todos

In AMERICA LATINA, Ciudadanos, DEBATES, ESPAÑA, EUROPA, FAMILIA Y SOCIEDAD, GLOBALIZACIÓN, LIBERTAD, NOSOTROS, Nacionalismo on Junio 23, 2007 at 1:34 am

Hola

 a todos los interesados en esta gran idea donde todos los Hispanos

 de ambos continentes tenemos cabida.

libertarian.gif

     

 Somos una mezcla

que se ha formado en un mismo origen,

con costumbres distintas, pero con puntos en común

 que vale la pena rescatar para el bien colectivo.

    

Nos ocupamos de discriminarnos mutuamente

y al dividirnos solo conseguimos un retroceso continuo como seres humanos.
Todo el tiempo por los cambios constantes de la economía
y la sociedad la mezcla continúa y la solución es crear ambientes adecuados de educación y trabajo para que
 la gente hispanoamericana crezca en todos los aspectos.
Si nos empeñamos en una discriminación entre nosotros es abrir espacios
para la violencia y por consiguiente a la delincuencia, a la pobreza y falta de oportunidades.

El nacionalismo en cualquier sitio de la tierra

 significa aislamiento,

mente cerrada al enriquecimiento, es en el fondo temor a enfrentar lo distinto, no saber sacarle provecho a la diferencia para el progreso.

                                                                                                                                                                             Nacionalismo es discriminación, injusticia, egoísmo,  mundo cerrado por lo tanto limitación y ceguera mental.    

El hombre ocupa toda la tierra

y es diferente según sea el clima, la geografía, las costumbres; pero

todo hombre tiene una familia: ama, sueña, siente frío, hambre, tiene necesidades materiales e interiores, por qué unos hombres pueden sentirse con el derecho de sancionar a otros y no les permiten vivir con libertad y respeto. ¿Qué los hace diferentes?: un color de piel, la educación, ¿Qué les da ese derecho? 

20060619082427-catalunya.jpg

En este video veras

 y sabrás lo que es un pueblo, o sea:

“lo que somos”, lo que el destino de la historia nos ha privado de ser.

COLOMBIA Las FARC aceptan que Granda verifique la retirada de militares de Florida y Pradera

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, LIBERTAD, POLITICA, PRENSA ESPAÑOLA on Junio 22, 2007 at 3:01 pm

COLOMBIA

Las FARC aceptan que Granda verifique la retirada de militares de Florida y Pradera

 
 

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aseguraron hoy que estarían dispuestos a aceptar que el ´canciller´ de la guerrilla, Rodrigo Granda, recientemente excarcelado, supervise la desmilitarización de los municipios de Florida y Pradera, a unos 260 kilómetros al suroeste de Bogotá.

EUROPA PRESS

 

En un comunicado publicado en su página web bajo el título de ´El canje es producto de acuerdos´, las FARC insisten en que sólo ellos definirán quienes son sus portavoces en cualquier eventualidad y destacó que “pactar el canje de prisioneros sigue siendo prioridad”

Por ello, si el Gobierno de Álvaro Uribe “se compromete a dejar en libertad incondicional” al líder de las FARC “y le otorga garantías suficientes para su movilización”, éstas considerarían “su nombramiento como verificador de las FARC para el despeje de Florida y Pradera, con miras al intercambio humanitario, labor especial que desarrollaría con el acompañamiento de testigos internacionales y nacionales de organizaciones populares y familiares de los prisioneros”.

“Una vez que ellos verifiquen el retiro de la fuerza pública, guerrilleros del área lo confirmarán y acto seguido el Secretariado de las FARC convocará mediante comunicado a los emisarios del Gobierno a realizar el encuentro donde precisaremos y acordaremos nombres, garantías, mecanismos y medios para el intercambio”, añadieron en el texto.

Sin embargo, el presidente Uribe reafirmó poco después, en un discurso pronunciado en Cali y recogido por AP, su posición de no despejar ninguna zona de Colombia, por considerarlo inconveniente para la nación. “Me parece inconveniente para el país que salgan unos individuos de la cárcel a volver a secuestrar y a volver a asesinar”, precisó.

El barco ‘Amistad’ vuelve a surcar el Atlántico

In AMERICA LATINA, DEBATES, GLOBALIZACIÓN, LIBERTAD, NORTE AMERICA, POLITICA, TIRANIA on Junio 22, 2007 at 2:31 pm

RECORRERÁ INGLATERRA, ESCOCIA, PORTUGAL Y ÁFRICA

El barco ‘Amistad’ vuelve a surcar el Atlántico

 

  • Esta iniciativa proviene de la fundación con fines educativos ‘Amistad América’
  • 10 estudiantes procedentes de Reino Unido y EEUU se han unido a la tripulación

 

 

El actor John Amos en el interior del nav�o. (Foto: AP)

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El actor John Amos en el interior del navío. (Foto: AP)

 

Actualizado viernes 22/06/2007 14:07 (CET)

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ANTONIO MARTÍN GUIRADO (EFE)

WASHINGTON.- Una réplica casi exacta del famoso navío español ‘Amistad’ ha zarpado de Nueva Hampshire (EEUU) dispuesto a recorrer los 26.000 kilómetros que comprende una antigua ruta de trata de esclavos del siglo XIX a través de Nueva Escocia, Inglaterra y África.

La goleta, apodada ‘Freedom Schooner Amistad’, comenzó su periplo la pasada noche, y realizará durante los próximos 18 meses paradas en cerca de 20 puertos atlánticos que jugaron un papel relevante en el tráfico de esclavos.

Su aventura resurgió para el cine en 1997 gracias a la recreación de Steven Spielberg, quien dirigió la película que lleva su nombre y contó con la interpretación estelar del actor inglés Anthony Hopkins.

En 1839, un grupo de cautivos formado por 53 hombres, mujeres y niños que habían sido secuestrados en localidades del África occidental fueron transportados a Cuba para ser vendidos como esclavos.

Durante el trayecto hacia una plantación de azúcar situada al este de la isla, uno de los prisioneros, Joseph Cinqué, se convirtió en el líder de la rebelión a bordo del ‘Amistad’ y obligó a que la tripulación modificase su rumbo para desembarcar en Long Island, donde fueron capturados y encarcelados en New Haven (Connecticut).

Con la ayuda de un grupo de abolicionistas, los africanos que sobrevivieron al motín lograron que la Corte Suprema de EEUU decretara su libertad en 1841 tras un juicio histórico que contó con el protagonismo del ex presidente estadounidense John Quincy Adams, quien actuó como abogado defensor de los esclavos.

El nuevo ‘Amistad’ fue construido en el puerto de la localidad de Mystic (situada en Connecticut) e inaugurado en marzo de 2000. Tim Wells, uno de sus armadores, ha asegurado que este viaje del barco que ayudó a levantar es “genial” y “muy significativo”.

Un digno reconocimiento

“El recorrido que va a emprender es revelador y resulta un digno reconocimiento a los sucesos que ocurrieron en el navío original”, indicó Wells.

El naviero comentó que esta embarcación, muy similar al barco original, está construida con mejores materiales y posee un equipamiento superior al del barco primitivo.

 

 

Imagen del barco tras zarpar. (Foto: AP)

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Imagen del barco tras zarpar. (Foto: AP)

“Es algo más largo y el motor, obviamente, es mejor; se ha respetado la forma original y decidimos usar para su construcción materiales procedentes de Brasil, mientras que las piezas del primer ‘Amistad’ procedían de Cuba”, explicó Wells. “Es un viaje emocionante, el barco está preparado para este gran reto”, agregó.

Esta iniciativa proviene de la fundación con fines educativos ‘Amistad América’, que pretende convertir la goleta en un estandarte de la amistad y la solidaridad además de convertirse en un museo y centro de enseñanza flotante.

Esta será la primera vez que el ‘Freedom Schooner Amistad’ emprenda una antigua ruta de trata de esclavos, aunque ya ha realizado numerosos viajes alrededor de EEUU

Y no lo hará solo, ya que 10 estudiantes procedentes de Reino Unido y EEUU se han unido a la tripulación con el objetivo de conocer más de cerca la Historia y, en concreto, lo relativo a la trata de esclavos.

La primera parada del navío será en Halifax (Nueva Escocia); posteriormente, la travesía continuará hacia Inglaterra, a donde llegará a principios de agosto para conmemorar el 200 aniversario de la Ley de Abolición del Comercio de Esclavos, aprobada el 25 de marzo de 1807.

Después de pasar por otros puertos británicos, el nuevo ‘Amistad’ proseguirá su recorrido hacia Portugal y la costa oeste de África, puntos álgidos del comercio de esclavos en el siglo XIX.

Su última parada antes de volver a EEUU será en Sierra Leona, el lugar natal de los cautivos del buque que pusieron la primera piedra contra el tráfico de personas.

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/06/22/cultura/1182499245.html

Chávez, contra el «compañero» Zapatero

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, ESPAÑA, LIBERTAD, POLITICA, PRENSA ESPAÑOLA, TIRANIA on Junio 22, 2007 at 2:20 pm
Venezuela
Chávez, contra el «compañero» Zapatero
Arremete contra Moratinos por apoyar a RCTV

Ángel Sastre
Buenos Aires- El presidente Hugo Chávez no admite críticas y menos si provienen de un gobierno «amigo». Con su particular estilo dialéctico, el mandatario venezolano arremetió desmesuradamente contra el Estado español y en especial contra el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.
Chávez catalogó como una «falta de respeto» las palabras del ministro, quien afirmó que el Gobierno español estaba preocupado por la no renovación de la concesión a Radio Caracas Televisión (RCTV). Estas declaraciones provocaron que decida «tomar distancia» del gobierno que lidera el «compañero», José Luis Rodríguez Zapatero.
En una entrevista concedida a la agencia Efe, y rebotada a la prensa local por el Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia venezolana, Chávez señala que las relaciones de Venezuela con la Unión Europea «deberían ser mejores» y opina que «hay muchas incomprensiones, muchos complejos» por parte de los europeos. «El canciller Moratinos, por ejemplo, a quien yo conozco, públicamente, cediendo a presiones, porque en el Congreso el partido de el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que es un fascista, lo presiona, lanza unas declaraciones que nos faltan al respeto», manifiesta Chávez.
El «genocidio» de la colonia
Hablando «en un contexto global» de la Unión Europea, el presidente venezolano dice que se han hecho «esfuerzos bastante grandes con todos los países» y que él no ha dejado de visitar nación alguna.

«Allá Europa. Yo no voy a darme mala vida, tengo mucho trabajo aquí», afirma. Indica, sin embargo, que, en su opinión, perduran «viejos complejos de superioridad», al considerar que Europa no tiene por qué «meterse en las cosas internas de América Latina». «Nosotros somos muchas veces los sudacas, los indios», y afirma que «a los europeos no les gusta que uno les recuerde (…) el genocidio de la colonia». Durante la jornada no fueron los únicos improperios proferidos hacia funcionarios españoles. La peor parte se la llevó el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, que recientemente visitó Venezuela. El ministro de Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro, llamó al juez «cobarde» y el vicepresidente, Jorge Rodríguez, le tildó de «payaso» por cuestionar la política del Gobierno venezolano.

http://www.larazon.es/noticias/noti_int10478.htm

Chavistas querían golpearlos: Estudiantes fueron sacados de AN en convoy de la GN

In AMERICA LATINA, DEBATES, HAMBRE, LIBERTAD, Nacionalismo on Junio 22, 2007 at 2:24 am

Chavistas querían golpearlos: Estudiantes fueron sacados de AN en convoy de la GN

Intopress – Caracas, junio 07.-Tras la sorpresa del retiro de los estudiantes que han venido marchando por el país del Hemiciclo de la Asamblea Nacional, los jóvenes tuvieron que ser sacados del lugar en convoy de la Guardia Nacional pues en las afueras del parlamento un nutrido grupo de seguidores del gobierno pedía a los funcionarios “déjenlos, cobardes, imperialistas…”.
Los GN recibieron empujones e insultos verbales, pero lograron el cometido de llevarse a los muchachos que fueron “por un derecho de réplica, no a debatir sobre política”.
Respeto al estudiantado
La primera intervención correspondió a Douglas Barrios, estudiante de la Universidad Metropolitana quien leyó su discurso y aseguró ante el parlamento que “la bandera de Radio Caracas Televisión la mantendrán, hasta tanto le devuelvan la frecuencia del Canal 2”. Dijo el joven Barrios que los estudiantes son seres sociales, no socialistas. Tampoco se consideraron neoliberales, sino seres libres. No creen ser de oposición, sino que tienen proposiciones.
Entre tantas cosas Barrios refirió que ellos no siguen ninguna ideología política o empresarial, sino que claman por las reivindicaciones de los derechos civiles. Pidió la reconciliación nacional. Exigió que no se criminalice las protestas que ellos hacen. Mencionó el caso de Nixon Moreno. Por eso requirieron respeto para el estudiantado y que debían dejarlos elegir libremente.
Dijo Barrios que seguirán en la calle protestando por sus derechos “armados con conciencia, solidaridad, optimismo y humildad”, seguir su lucha “sin la compañía de los políticos tradicionales”.
Sí mencionó la libertad de expresión, el cierre de RCTV y “la apropiación indebida de las antenas de esa planta”.
Exigieron su “derecho a llegar a Miraflores, a expresarse y manifestar libremente. Rechazaron las “injerencias internacionales, vengan de donde venga, de los Estados Unidos, de Cuba o de Nicaragua. El autoritarismo y la hegemonía de las minorías. Los gobiernos pasados y presentes que atenten contra el derecho de la ciudadanía a vivir como quieren”.
Clamaron porque cesen los “insultos a los estudiantes sin que los llamen golpistas o desestabilizadores”
“Soñamos con un país donde podamos ser tomados en cuenta, sin tener que estar uniformados Sin más nada que decir nos retiramos por ahora”.
Libertad plena
La intervención del grupo que se definió socialista y defendió el eslogan de patria socialismo o muerte comenzó con una estudiante de la Universidad Central de Venezuela, Andreína Tarazona. La joven demostró buena oratoria y dominio de escena. Su discurso fue político y calificó a la educación privada que “educa para la explotación y la muerte”.
“Es una traición a nuestros propios ideales ponernos del lado de la burguesía y del imperialismo”. Pidió a los jóvenes del país “cerrar filas” para definir de qué lado están. “Si estamos a favor de la lucha de un pueblo que ha derramado sangre o estamos a favor de los explotadores o del imperialismo norteamericano?”. Pidió a “quienes han salido a marchar por la libertad de expresión, que me aclaren algunos conceptos, porque parece que tienen algunos conceptos difusos. Que diferencien la libertad de prensa y de empresa”.Cuestionó también a las “actrices que salgan a llorar porque ya no sigan mercantilizando su cuerpo en un medio de comunicación”. Habló que las venezolanas son “chiquitas, gorditas, pelo chicharrón y negritas” (¿?).
Invitó a los jóvenes que aún se encontraban en el parlamento a “que vayan a un consejo comunal y al interior del país para que ven que hermoso es el poder popular. Eso sí es de democracia. Pareciera que a veces la universidad nos muestra otra realidad. Hay una realidad que nos bofetea todos los días a las universidades, porque las universidades no han estado al servicio del pueblo”.
Ponderó la libertad de expresión que existe en el país lo cual, a su entender quedó demostrado “con lo que estamos viviendo en el Parlamento”.
Cero política
La tercera intervención fue de Yon Goicochea, dirigente estudiantil de la Universidad Católica Andrés Bello. Su inicio fue para aclarar que “no vinimos a hacer política en la Asamblea Nacional”.
“Por tal razón, nosotros hemos escuchado a un turno de orador. Vinimos a expresar claramente que el movimiento estudiantil venezolano maneja la idea de la reconciliación nacional. No vinimos aquí a jugar ni a hacer política, porque somos estudiantes y vinimos aquí a tender nuestra mano al pueblo de Venezuela, tender nuestra mano a la reconciliación nacional. Es por eso que habiendo hablado una vez, que habiendo escuchado una vez, nos retiramos y abrimos el debate, no en esta Asamblea sino en el pueblo de Venezuela, en las universidades y en cualquier espacio. Muchas gracias”.
“Actuaron igual que Condolezza Rice en la OEA”
La diputada Cilia Flores, presidenta de la AN tomó la palabra y criticó fuertemente a los estudiantes que se retiraron. Dijo que con esa “actitud actuaban igual que la secretaria de Estado norteamericano Condolezza Rice en la sede de la OEA”.
Dijo la asambleísta que con esa actitud ratificaban ser voceros de la oposición venezolana que solo buscaban la desestabilización del país y provocar la salida del Presidente de la República.
Cuestionó “la poca seriedad de esos estudiantes que no se quedaron ni siquiera para defender sus argumentos, porque no los tienen. No vinieron a demostrar si de veras tienen con qué”.
Estudiantes patria, socialismo o muerte
Seguidamente nueve estudiantes más partidarios todos del oficialismo, seguidores a ultranza del lema patria socialismo o muerte, el cual lanzaron desde la tribuna de oradores.
Robert Serra, con hermosa camisa roja bien planchada. Estudiante de derecho de la Universidad Católica Andrés Bello cursó un hermoso discurso político. Echó mano a frases del Libertador y hasta de letras de Alí Primera para ponderar “la Revolución”. Hasta pidió a los estudiantes que se marcharon, “dados a reclamar los derechos, que reclamaran por él los días perdidos de clases en la UCAB”, porque los profesores no asistían y la matricula tiene un costo superior a los 4 millones de bolívares. Requirió “entonces que me devuelvan el dinero (78mil 600 bolívares) por los días perdidos de clase”.
También habló de la “campaña emocional que les tiraron con actores llorando”, para después arrugar. Pidió permiso para presentar unos videos en los cuales “ellos dicen que no son políticos pero nos dicen que el gobierno va a caer”. Reclamó a los estudiantes que “solicitaron que sacaran al profesor Carlos Escarrá”.
También, acompañado de un video de una joven manifestante dijo “ellos saben que hay intereses en estas marchas, ellos no saben para donde van ni que dicen, pero alegan fuera el tirano”.
Recordó estar en cadena nacional y ponderó el exceso de libertad de expresión que brindaba el gobierno revolucionario. Alertó a prepararse para combatir los planes desestabilizadores que desde el Imperio planifican.
Se parcializó por la tesis de un modelo único para todo: “Tenemos un solo proyecto de país, tenemos una forma de ver este país y tenemos un solo líder que es el presidente Chávez”.
Marcel Granier recibió lo suyo a quien Serra lo calificó de dictador. Criticó a los jóvenes estudiantes que “quieren sustituir a la oposición”, para agregar de inmediato que “si Alfonso Marquina los deja”.
Como la diputada Cilia Flores dijo que los estudiantes que se retiraron “actuaron igual que Condolezza Rice en la OEA”.
Siguieron Libertad Velasco de la UCV quien también cuestionó a los estudiantes que se marcharon por demostrar “seguir el modelo imperialista”. Un excelente discurso político a favor de la revolución y del socialismo, del Presidente.
Cobardes estudiantes
Yahir Muñoz, de la Universidad Santa María llamó “cobardes” a los estudiantes que se retiraron, pues la idea era dar el debate político en la Asamblea. Habló del imperialismo, del socialismo, de la revolución.
La Universidad Bolivariana estuvo representada por César Trompiz, quien se refirió a un debate sobre la autonomía universitaria, la cual ha servido “de privilegios de los rectores”. Aseguró ser socialista y que estaba dispuesto a dar la vida “por un mundo justo”. Pidió a sus compañeros a estar alertas y preparados “para un nuevo 13 de abril”.
Mayerling Áreas, también de la Bolivariana aseguró que “la información es poder y que ahora el pueblo tiene el poder”. Ponderó la Misión Sucre pues “lleva la universidad al pueblo” ratificando que será ese “pueblo quien decida la universidad que necesita”. Agradeció al Presidente el permitir a tantas personas alcanzar estudios superiores.
Criticó Mayerlin no haberse dado el debate y que esos muchachos se parcializaran por “un sistema educativo excluyente que solo promueve el individualismo, la desigualdad, la injusticia y la irresponsabilidad”.
Dijo que los estudiantes que protestan “no han aportado nada al pueblo, están encerrados en la academia leyendo”.
Se sintió contenta que se le haya quitado la concesión a RCTV, “porque mi hijo no va a ser deformado por ese medio que se le negó la concesión”.
Manuel Dun, de la Universidad Nacional Experimental Politécnica ponderó como los estudiantes revolucionarios llevan sus conocimientos al pueblo, “para reforzar la educación en los barrios”.
Cuestionó la “imagen sesgada del país que están ofreciendo los medios privados”. Como el resto de sus compañeros, acusó al departamento de Estado de los Estados Unidos de estar dirigiendo los planes desestabilizadores en Venezuela. Pidió a Globovisión que “deje de editar las imágenes”.
La UCV volvió con el oficialismo en la persona de Osly Hernández quien aseguró “apoyar el proceso por sus misiones”. Cuestionó la autonomía universitaria de “las castas dominantes”.
“Los estudiantes de izquierda toda la vida fuimos reprimidos por la democracia burguesa”.
“Chávez como mi padre”
Finalizaron las intervenciones con un estudiante de bachillerato del liceo Eduardo Crema de El Paraíso, Eder Dugarte, quien ensalzó la figura de la mujer “porque sin la mujer no hay patria. Todos venimos de una mujer”.
Habló también de la injerencia del imperialismo en los estudiantes venezolanos. Dijo sentir al presidente Chávez más que un comandante, “como a mi padre”. Aseguró que en el país “hay libertad de expresión para rato”.
Muchos aplausos y todos los estudiantes pro gobierno subieron al podium de oradores, con la Bandera de Venezuela en la mano. Los diputados de pié les aplaudían eufóricos. Los muchachos culminaron su actuación con sonoros gritos (con el puño en alto) de patria, socialismo o muerte, patria, socialismo y muerte… hasta entonar el Gloria al Bravo Pueblo.

FAMILIA Y SOCIEDAD

In AMERICA LATINA, Ciudadanos, FAMILIA Y SOCIEDAD, HAMBRE, MUJERES, Nacionalismo on Junio 22, 2007 at 2:04 am

La familia es el núcleo de la sociedad, es el primer tejido del ser humano. La familia tradicional consta de padre, madre e hijos, se extiende con los parientes como son los abuelos paternos y maternos, tíos, primos, y crece con otras personas que conforman una sociedad primaria, es el núcleo donde se forma  la sociedad general. Los patrones que se siguen desde la niñez inciden en el individuo y se proyectan en forma transformadora y positiva o en patologías; e ahí la importancia de la familia en la sociedad.

La idea de familia se ha transformado durante los últimos años, promoviendo formas de familia diferentes, por los cambios en la sicología social, inciden los medios de comunicación, las modas y tendencias, pero independientemente de la visión de familia que se percibe es indiscutible que la familia primaria es la que predomina y cumple su cometido en la formación del individuo social.

Los individuos adquieren toda serie de valores positivos, cultivan aptitudes y se forman en ese seno, pero al igual adquieren los prejuicios y sicopatias que luego se traducen en problemas sociales. La intención es retomar esa célula y formar nuevos seres humanos con valores de equidad, respeto, donde se cultive el conocimiento al servicio del hombre.

LA MUJER EN EL SIGLO XXI.

La mujer ha trascendido los límites de la explotación y el machismo en varios países, sobre todo en los desarrollados, ha alcanzado espacios en diferentes sectores, ha adquirido educación, trabajo, ganando de esa forma independencia, se ha roto ese esquema de mujer de la casa para hacerse partícipe como individuo activo en esa sociedad cada vez mas competitiva, es así como pueden destacarse muchas de ellas en la sociedad como individuos productivos y generando progreso en muchas áreas.

En otros países donde existen fanatismos religiosos, costumbres ancestrales aún se ve relegada a un segundo plano y no se le deja participar como miembro activo de la sociedad.

Sobretodo en Occidente ha sido tal la liberación de la mujer que se ha llegado a su explotación económica como objeto sexual, existe toda una industria que alienta esta modalidad y entonces el concepto de  ”mujer virtuosa” hace parte del pasado porque se puede a través de la moda o los medios de comunicación obtener un reconocimiento económico y social por exhibir el cuerpo.Ese afán por sobresalir en el aspecto físico y por los cánones de belleza dictaminados por la sociedad de consumo ha traído consecuencias graves para la mujer, es el caso de la anorexia, bulimia, pérdida de la autoestima, la pérdida de identidad con la no autoaceptación, queriendo ser otra mujer ideal que le enseñan los diferentes medios.

 

  

La madre que es una de las piezas claves de la familia se está cambiando por mujeres que tienen interés por sobresalir en diferentes áreas,  muchas ya no ven como objetivo el ser madres, he aquí un naciente problema de la célula social, que por naturaleza tiende a preservar la especie a través de la familia. Se presentan problemas como son hijos sin identidad, con libertinaje, solitarios que recurren a las modas, drogas y otras tantas elecciones de la vida moderna.

Por otro lado en otras sociedades anticuadas y por costumbres culturales aún se maltrata a la mujer, se le relega y entonces hace que la sociedad al igual presente otro tipo de problemas, existe fanatismo religioso o político y crecen hijos con los prejuicios de los padres, radicalismos y fanatismos.

La cuestión es encontrar un justo medio, la mujer es un miembro activo de la sociedad, con iguales derechos, pero el problema radica en que la mujer por querer conseguir esa igualdad, ha dejado de ser mujer pasándose al extremo de actuar como un hombre y entonces en ese feminismo desmedido se han perdido privilegios con el hombre en su condición de mujer.

 

El justo medio es entender que hombre y mujer son complementarios, cada uno tiene unas características específicas que los hace diferentes y otras que los hace iguales, en las diferencias está el complemento y en las igualdades se encuentran los derechos. 

La mujer es esa base fundamental de la familia, se le da a través de la posibilidad que tiene de tener el hijo en su vientre y desde ese preciso momento está formando un futuro ciudadano, ella tiene en su naturaleza la intuición, la sensibilidad, que le dan a ese individuo la seguridad, el aprendizaje y los valores para enfrentar el mundo que lo rodea, es el primer contacto del individuo con otro ser humano, luego está el padre, los hermanos y demás parientes, después vendrá el contacto con la sociedad.

La mujer puede ser exitosa, desarrollarse en diferentes actividades de la sociedad, realizarse como individuo humano, pero sin dejar de perder esa esencia femenina, sin dejar de ser una excelente mujer, madre, compañera, y demás facetas en que pueda desempeñarse. 

EL HOMBRE EN EL SIGLO XXI

 

Hacia una nueva masculinidad

 

El nuevo hombre ya no oculta sus sentimientos, ni se pierde en su interior. Encuentra en sí mismo el concepto de masculinidad uniendo  ternura y seguridad como guía de comportamiento.

 

 

La identidad masculina se ha configurado siempre en términos de competitividad y poder; rasgos como el miedo, las lágrimas, el dolor o cualquier manifestación extrema de sentimientos no tenían cabida en el estereotipo de hombre. El rechazo de estas emociones implica la negación de uno mismo y la incapacidad para crecer como persona.

El desarrollo de la identidad se forja mediante la interacción de la persona con su entorno social y cultural. Es indudable que existen diferencias físicas y psicológicas entre hombres y mujeres, si bien es cierto que sus identidades se manifiestan como tales a través de la relación con otras personas, costumbres, normas o estereotipos vigentes de las sociedades en las que viven.

A lo largo del proceso de socialización, el niño interioriza las normas y valores propios de una sociedad básicamente patriarcal. A través de su aprendizaje en la familia, escuela, grupo de amigos y medios de comunicación, alcanza el significado del comportamiento “masculino”. El niño descubre que un hombre de “verdad” es el que se comporta siguiendo una serie de patrones y los diferencia de aquellos que no debe presentar por ser propios del mundo femenino. Estos rasgos han sido durante tiempo inmemorial:  

RASGOS

MASCULINO FEMENINO
actividad pasividad
fuerza debilidad
dureza sensibilidad
empuje contención
arrojo receptividad
invulnerabilidad fragilidad
pensamiento sentimiento
racionalidad emoción
castigo recompensa
exigencia protección
provisión cuidado
impulso reposo
coraje prudencia
resistencia nutrición
ira comprensión
exterioridad interioridad
lo público lo privado
mandar convencer
reflexión intuición
ordenar pedir

  El hombre, por tanto, se encuentra atrapado en un laberinto de roles, exigencias y mandatos que paralizan su capacidad de sentir y de exteriorizar sus emociones. Ante esto, o bien puede seguir bajo el peso de la norma social, con la consiguiente pérdida de sí mismo, o aventurarse en un proceso de aceptación y comprensión personal. No se trata de asumir lo denominado “femenino”, la masculinidad no se completa únicamente con esos rasgos, ni se trata de alcanzar un prototipo de hombre afeminado. Para tenerlo más claro sólo hay que observar el cambio social en los estereotipos  protagonizado por la mujer. A lo largo de los años 50, 60 y 70, la mujer se alza frente a la represión masculina vivida a lo largo de la historia, interioriza los valores masculinos como propios y busca en ellos una reafirmación errónea de sí misma. Es en los 90 cuando adquiere conciencia de que la verdadera femeneidad no radica en asumir roles puramente masculinos, sino en saber expresar y entender como mujer atributos socialmente encasillados en el mundo masculino. Es un conocimiento profundo que supone un giro radical en su situación y en todos los aspectos de su vida, educación, trabajo, familia o relaciones personales con su entorno. Igual debe ocurrir en el caso de  los hombres.

Las tres décadas de transformación de lo femenino son imprescindibles en la modificación de las relaciones humanas de nuestra sociedad, pero es insuficiente sin el cambio de lo masculino.

 

Así, frente a este modelo tradicional, cada vez cobra más fuerza el concepto de una nueva masculinidad, basada en la superación de las barreras, los estereotipos y las normas sociales. Consite en alcanzar una identidad masculina que permita al individuo ser persona en el más amplio sentido de la palabra. Este nuevo modelo se basaría en:

  • Aceptar la propia vulnerabilidad masculina.
  • Aprender a expresar emociones y sentimientos.

  • Aprender a pedir ayuda y apoyo.
  • Aprender métodos no violentos para resolver los conflictos.

  • Aprender y aceptar actitudes y comportamientos tradicionalmente considerados femeninos, necesarios para un desarrollo humano completo.

 

Es, en resumen, una masculinidad que permita el desarrollo personal y profesional, la exteriorización de las emociones y la participación en una relación profunda con los demás.

 

El hombre y la mujer deben complementarse, no agredirse, en esa unión de lo masculino y lo femenino se encuentra un equilibrio, en la pareja, más tarde se transmite a los hijos y posteriormente se ve reflejado en la sociedad.

Un ser humano aceptado, valorado, amado, educado es un ser humano seguro, adaptado y se proyecta constructivamente, Todo este planteamiento de la familia va dirigido a cuestionar los cambios que se están dando en la familia del siglo XXI. La sociedad ofrece distintas alternativas para los infantes y los adolescentes independientemente de la cultura a la que pertenezcan pero toda esa seguridad y valoración recibida en el hogar forman el ciudadano que se proyectará en su sociedad.

Todos los grandes problemas de discriminación, nacionalismo, bandalismo, y demás posturas mentales equivocadas nacen en la familia. Una frase lo resume: “No te acordarás de lo que dijimos pero te acordaras de lo que hicimos”. Todas las conductas son aprendidas y pasan de unos individuos a otros, son más fuertes y persistentes donde se involucran lazos afectivos.

La familia como escenario para transgredir el racismo

  • Autores: Enric Prats Gil
  • Localización: ESE : Estudios sobre educación, ISSN 1578-7001, Nº. 4, 2003 (Ejemplar dedicado a: Educación intercultural) , pags. 131-140
  • Resumen:
    • En la confluencia de culturas y de modos de vida diversos, el racismo aparece como la patología social más grave que las sociedades actuales deben saber resolver. Asimismo, la familia es el máximo exponente de la realidad transcultural y del cruce de culturas; de hecho, toda familia se organiza inicialmente a partir de la “co-incidencia” de proyectos de vida, con objetivos y valores básicos también coincidentes, pero muy a menudo divergentes en sus prácticas concretas. Esta comunicación parte de un análisis de la familia en la realidad social diversa y plural en que nos movemos y propone una serie de medidas para que la familia sea escenario de aprendizaje y de gestión de los valores para transgredir el racismo.

   

El espíritu del siglo: Una familia humana

Por Mary Robinson

Desde el 31 de agosto hasta el 7 de setiembre de 2001, líderes y representantes de todo el mundo se reunieron en Sudáfrica para la Conferencia mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia relacionada, para discutir formas para abordar uno de los grandes azotes  que continúa plagando la humanidad. Lo que sigue es una versión resumida del discurso pronunciado por Mary Robinson, alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos y secretaria general de la Conferencia mundial contra el racismo, en una reunión del comité de preparación de la Conferencia, en mayo de 2000.

Logo de la Conferencia mundial contra el racismo

La Conferencia mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia relacionada tiene el potencial para estar entre los cónclaves más significativos a comienzos del nuevo siglo. Puede ser más: puede configurar y corporificar el espíritu del siglo, basado en la convicción compartida de que todos somos miembros de una familia humana. Las persistentes inequidades en el disfrute de los derechos humanos más básicos no sólo son erradas en sí mismas, sino que también son una causa importante de los trastornos y los conflictos sociales. Las encuestas de opinión en numerosos países muestran que los temas relacionados con la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia son del máximo interés entre el público en la actualidad.

El combate al racismo como preventivo de conflictos

El combate al racismo puede desempeñar un crucial papel en la prevención de conflictos, reduciendo las tensiones raciales y étnicas e inculcando el respeto por las diferencias. Yo siento que la importancia de desarrollar estrategias preventivas todavía no ha sido plenamente comprendido por los gobiernos.

Mientras más se examina la situación de conflicto, más se comprende, primeramente, que las oportunidades vitales para impedir que ocurran los conflictos continúan perdiéndose y, en segundo lugar, que los fracasos en la prevención de conflictos acarrea altos costos. Sin embargo, la tendencia a reaccionar antes que a anticipar –incluso frente a sorprendentes evidencias de los peligros de las demoras- sigue siendo muy común, con resultados que se ven sin dificultad.

Abordando el racismo y la xenofobia golpeamos las fuerzas que están en la raíz de la mayoría de los conflictos.

En primer lugar, debemos, por sobre todo, entender y tomar plenamente en cuenta la naturaleza y el alcance del racismo y la intolerancia en nuestro mundo moderno: la xenofobia en todas sus manifestaciones; el antisemitismo; la negrofobia; la discriminación contra los pueblos indígenas, los migrantes, los refugiados, las personas desplazadas y las comunidades minoritarias. Y existen numerosos ejemplos de discriminación sobre bases sociales y religiosas.

El racismo en el mundo moderno

Aun cuando se alcanzaron logros en la abolición del apartheid, una lucha que tenía un apoyo casi universal, se ha hecho mucho más evidente que el racismo, la discriminación, la xenofobia y la intolerancia son fenómenos mundiales, más profundamente enraizados y más virulentos de lo que se suponía. El genocidio en Rwanda y la “limpieza étnica” en la ex Yugoslavia nos han recordado los extremos a los que esa intolerancia puede conducir en nuestro tiempo. La esperanza de que las lecciones del Holocausto descartarían esos terribles crímenes por siempre todavía no ha visto realización.

Un buen comienzo sería el de reconocer que ninguna sociedad está libre de la mancha del racismo. La tendencia a discriminar contra nuestros pares que son los seres humanos sobre la base de la raza u otra diferencia no está confinada a un solo país o continente. Como exhortó Martin Luther King:

Somos desafiados a trabajar por todo el mundo con inquebrantable determinación, para suprimir los últimos vestigios del racismo… . Sus malignos puños no tienen fronteras”.

En segundo lugar, debemos reconocer que no basta con tener leyes y monitorear medidas en el lugar. El Comité para eliminar la discriminación racial es el más antiguo de los cuerpos de monitoreo de tratados, y en él, junto con los mecanismos establecidos por la Comisión sobre derechos humanos y la sub-comisión, han trabajado mucho y por mucho tiempo para erradicar el racismo. A pesar de eso, y a pesar de las dos Conferencias mundiales y las tres Décadas internacionales para combatir el racismo, el problema todavía está muy vivo. Las formas más abiertas de racismo pueden haber sido puestos fuera de la ley, pero la discriminación persiste en múltiples formas, con frecuencia maneras sutiles y sistemáticas. En realidad, a juzgar por la persistencia de las actitudes racistas frente a las muchas veces elaboradas medidas antidiscriminación, tendríamos que admitir que las acciones contra el racismo hasta la fecha, cuando mucho, ha tenido resultados limitados.

La tarea que nos espera es idear estrategias innovadoras para combatir el racismo. Eso no significa simplemente configurar leyes y mecanismos para proteger contra la discriminación racial, sino efectuar un cambio de mentalidades, de corazones y espíritus. Aung San Suu Kyi lo dijo bien:

“La revolución más pura es la del espíritu, nacida de una convicción intelectual de la necesidad de cambiar en… las actitudes mentales y valores… . Sin una revolución del espíritu, las fuerzas que produjeron las iniquidades del viejo orden, continuarían estando operativas, planteando una amenaza constante al proceso de reforma y regeneración…”.

La educación como clave

El temor es lo que yace en el corazón del odio racial y la xenofobia: temor a la diferencia, temor a que la posición económica o social se vea amenazada, temor a que pudiera perderse la identidad en un mundo crecientemente globalizado. Si el temor es el principal factor, la educación es el remedio clave. Es preciso que decidamos dedicar más recursos a la educación contra el racismo y la xenofobia, aprovechando la inmensa influencia que brinda el Internet y las nuevas tecnologías. El Internet, que ha sido mal utilizado como un vehículo para propagar teorías de superioridad racial y antisemitismo, puede ser un medio formidable para educar y cambiar actitudes, mejorándolas.

La dimensión económica –Una mentalidad de fortaleza

Estudiando las raíces del racismo y la xenofobia en el mundo moderno, la importancia de la dimensión económica se hace inmediatamente evidente. La brecha existente entre los ricos y la enorme cantidad que vive en una pobreza calamitosa se esta ampliando todo el tiempo.

Mientras que algunos son conscientes de esta brecha e intentan cerrarla, muchos prefieren adoptar la mentalidad de fortaleza, basada en la determinación de defender su prosperidad contra lo que perciben como amenazas externas. Esta es una tendencia que tiene repugnantes, xenofóbicos trasfondos. Hay una tendencia a satanizar a aquellos que llegan a las sociedades ricas en busca de una vida mejor. Los migrantes son explotados y culpados por los males económicos con los que ellos nada tienen que ver. Los refugiados, las personas desplazadas y aquellos que buscan asilo por seguridad son duramente amenazados y, cada vez con mayor frecuencia, rechazados.

Lo que es verdaderamente preocupante en la actualidad es que la mentalidad de fortaleza está asumiendo dimensiones globales. La globalización puede conseguir economías de escala, que incrementan las utilidades de las empresas. El peligro yace en que, a menos que la comunidad internacional actúe ahora para asegurar que los beneficios de la revolución de la información y de los mercados abiertos sean más ampliamente compartidos, la globalización se convertirá más en una barrera para empobrecer a los países que participan plenamente en la economía internacional. Las protestas en las conferencias de la Organización Mundial de Comercio y en otras partes más, reflejan la sensación de que el actual sistema económico mundial se inclina más al lado de los ricos.

La comunidad internacional enfrenta aquí una elección fundamental: Si avizoramos un mundo de dos partes sumamente diferentes, una con una riqueza y sofistificación tecnológica siempre creciente, y la otra un lugar donde la gente vive en abyecta pobreza; o abrazamos la idea de que todos estamos juntos en esto como miembros de una familia humana, con derechos económicos, sociales y culturales que se deben implementar progresivamente. Esta opción abarcadora considera la diversidad como una fuerza, no como debilidad, y reconoce los grandes beneficios sociales, culturales y, sí,  económicos, de una sociedad multicultural. Es una visión de un mundo donde la gente de todos los colores, credos y posiciones viven juntos en armonía y paz. Es la visión de Leopold Senghor:

“… La naturaleza ha trabajado las cosas para que cada persona, cada raza, cada continente cultive, a su propia manera, virtudes específicas de humanidad, y aquí encontramos la precisa expresión de su originalidad”.

Responsabilidades de los gobiernos

Existe una responsabilidad y una obligación de cuidado particulares por parte de los gobiernos, en lo que se refiere a la lucha contra el racismo, la xenofobia, la discriminación y la intolerancia. Las relaciones entre las diferentes razas y grupos étnicos dentro de una sociedad representan un tema altamente sensitivo sobre el cual, la gente que viste uniforme, sea policía, militar o personal carcelario, necesita un entrenamiento adecuado. Los gobiernos y la comunidad política debe, en todo momento, conducir a la opinión pública y no jugar a las cartas de la raza o complacer a quienes reclaman que se sienten amenazados por gente a la que ellos consideran diferentes.

Existen muchos ejemplos que podría citar donde los gobiernos fingen que no ven las tensiones étnicas y raciales, o que han tratado mal a los pueblos indígenas o, lo peor de todo, que se han aprovechado de las tensiones étnicas o raciales para beneficio político.

Yo estoy profundamente empeñada en un fuerte mecanismo de seguimiento de la Conferencia mundial para examinar si los gobiernos han cumplido sus promesas. Quiero ayudar a hacer de esta una Conferencia de acciones, no sólo de palabras.

El objetivo es claro: identificar formas innovadoras para configurar el espíritu de este nuevo siglo en reconocimiento del ineludible hecho de que todos nosotros, cualesquiera sean nuestras diferencias, pertenecemos a la misma familia humana. Debemos tener la visión de un mundo donde el color de la piel de una persona, su identidad religiosa o étnica no la diferencie para usufructuar su derecho a seguir el curso de la vida que desee, cualquiera que sea, donde la diversidad sea considerada como una fuerza y no como un problema. Si ese espíritu prevaleciera y se tradujera en medidas prácticas para abolir toda forma de discriminación, habremos logrado mucho.

Idealismo y convicción

Para quienes dicen que esta es una aproximación demasiado idealista, yo les respondería que todos los movimientos que han mejorado la condición humana nacieron del idealismo y de la convicción de que alguna mala práctica debía ser cambiada. El movimiento contra la esclavitud en el siglo XIX, los movimientos por los derechos civiles y antiapartheid estuvieron basados en el idealismo, y todos enfrentaron desafíos que en su momento parecían insuperables.

Nelson Mandela en prisión, en Pretoria, en 1964, antes de ser transferido a la isla de Robben.

Para obtener inspiración no tenemos sino que ver al ex presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela. En su famoso discurso desde el banquillo de los acusados, en 1964, él dijo:

“He luchado contra la dominación blanca, y he luchado contra la dominación negra. He acariciado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas vivan juntas y en armonía y con iguales oportunidades. Es un ideal, por el que espero vivir, y alcanzar. Pero de ser necesario, es un ideal para el que estoy preparado para morir”.

El coraje de Nelson Mandela, quien pronunció estas palabras mientras enfrentaba la prisión por un término que duraría 27 años, debe ser una inspiración para nosotros en nuestra tarea. Debemos obtener coraje, también, de la generosidad de espíritu que él ha mostrado siempre y de su inconmovible compromiso con una Sudáfrica multicultural.

Mi meta es que cuando lleguemos al final de nuestras deliberaciones en Sudáfrica, en setiembre próximo, tengamos un acuerdo sobre una resonante declaración contra el racismo que llegue e inspire a todos los pueblos de todas partes, y que hayamos podido concordar en un programa de acción práctico que verdaderamente establezca la diferencia en la lucha contra el racismo.

Arriba

Nº 24

Contenido

Tema principal

Creatividad, música y el espíritu humano

El arte de la vida: Entrevista con Herbie Hancock

Nuestro más rico mensaje por Paul Robertson

Perspectiva

El espíritu del siglo: Una familia humana

Ensayo

La educación como transformación

Retratos de ciudadanos mundiales

Osvaldo Pugliese

  Conferencia

Conferencia femenina sobre la paz en Washington, D.C.

  Caso de estudio

Cambiando la historia 

Ciudadanos

Involucrada con la vida 

Alrededor del mundo

Malasia –Un rico tapiz cultural

Actividades de ayuda por los sismos de la India y El Salvador

Campaña de plantación de árboles en las Filipinas

Foro de la paz en Qatar

Limpieza de la ciudad en Hamburgo

Alentando a los huérfanos

Detener la intimidación

Se inaugura centro en Nepal

Nuevos libros

Artes y Educación

Seikyo Press

El Budismo en la vida diaria

“El Vacío”

Exposición

Exposición Obras Maestras de Occidente

Miembros de la SGI

Nepal

Copyright

    

Vargas Llosa: ‘La demagogia tiene vigencia’

In AMERICA LATINA, LIBERTAD, LITERATURA, Nacionalismo, PERSONAJES, POLITICA on Junio 22, 2007 at 1:41 am

Vargas Llosa: ‘La demagogia tiene vigencia’

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QUITO. El escritor peruano se entrevistó con EL UNIVERSO.

Junio 19, 2007

El célebre escritor habla sobre los “idiotas” de Latinoamérica y dice que tiene esperanzas en Rafael Correa.Implacablemente crítico con el presidente Hugo Chávez y esperanzado en que el ecuatoriano, Rafael Correa, tome un rumbo distinto al del mandatario venezolano. Así se mostró ayer el escritor Mario Vargas Llosa en un diálogo con EL UNIVERSO, durante su visita a Quito, adonde llegó la noche del pasado domingo invitado por el Banco Pichincha.Usted escribió recientemente el prólogo del libro El regreso del idiota. ¿Está totalmente de acuerdo con lo que se sostiene en esta obra escrita por su hijo Álvaro, Plinio Apuleyo y Carlos Alberto Montaner?
Estoy de acuerdo con la mayor parte de las cosas, no estoy de acuerdo con algunas. Incluso en el prólogo lo señalo. Pero aparte de esas pequeñas discrepancias, estoy de acuerdo con la defensa apasionada que hacen de la libertad y el tono risueño y cáustico con que atacan el populismo, el nacionalismo y las ideologías retrógradas que están detrás del gran fracaso latinoamericano.
¿Y no le parece insultante o por lo menos grosera la palabra idiota?
Es una palabra que está tomada con humor. Es una metáfora que no individualiza. La crítica va dirigida a actitudes e ideas que los autores consideran equivocadas. No es una diatriba personal. No hay insultos personales a nadie.
Pero se citan nombres.
Bueno, hay críticas muy severas a personas que encarnan a veces la idiotez políticamente.
Se nombra, por ejemplo, a Noam Chomsky, a Harold Pinter y a Ignacio Ramonet.
El inefable Ramonet, autor de uno de los libros más abyectos que se han escrito, que es un libro de un servilismo atroz con Fidel Castro, dictado y corregido por Castro.

En el libro se dedican algunas páginas al presidente Rafael Correa. Señala que se perfila como uno de los integrantes de la llamada izquierda carnívora que representan los presidentes Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales. ¿Cuál es su opinión del gobierno de Correa, ahora, a seis meses de gestión?
Todavía esa profecía no se ha cumplido, afortunadamente. Aunque retóricamente el presidente Correa coquetea a veces con Chávez, en la práctica no ha imitado sus políticas sociales y económicas. Deseo con todo el cariño que le tengo a Ecuador que no siga ese modelo, porque si lo sigue, al final terminará más pobre, más corrompido y menos democrático de lo que es. Espero que los ecuatorianos tengan la suficiente lucidez como para no permitirlo. Correa es un hombre joven, bien formado y no puede ignorar las cosas que están pasando en el mundo y los ejemplos exitosos de países que han pasado de la pobreza a la prosperidad, de la dictadura a la democracia, del anacronismo a la modernidad.

¿Y por qué pega tanto el populismo en América Latina?
Hay una tradición en América Latina de preferir las promesas a las realidades. Las palabras son más importantes que los hechos y eso es lo que le da a la demagogia una enorme vigencia en nuestros países. Pero tendríamos que hacer un esfuerzo y orientar ese amor por la irrealidad hacia la literatura, las artes o a la vida privada de los individuos, pero no en la vida social y política, porque siempre es catastrófico.

Pero el presidente Chávez y otra gente hablan del socialismo del siglo XXI.
El socialismo del siglo XXI ya sabemos cuál es. Es la corrupción monstruosa que se vive en Venezuela, el que los medios de comunicación o hayan sido cerrados o estén viviendo amenazados, objetos de toda clase de chantajes económicos para que no digan la verdad y para que no critiquen al poder. Significa que los amigos más estrechos de Chávez se han hecho ricos a una velocidad fantástica, en tanto que los pobres son más pobres ahora.

 
 
 
 
 
 
http://www.eluniverso.com/2007/06/19/0001/8/AD4B952CE88D4D97AE61D3E299354AB7
.aspx

Vargas Llosa considera a Hugo Chávez un peligro para la región

In AMERICA LATINA, DEBATES, LIBERTAD, LITERATURA, PERSONAJES, POLITICA on Junio 22, 2007 at 1:25 am

  Vargas Llosa considera a Hugo Chávez un peligro para la región

  

El escritor peruano, Mario Vargas Llosa, expresó hoy preocupación por la influencia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en la región, no tanto porque sus ideas ’sean atractivas’, sino ‘por los petrodólares’ con los que cuenta.

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El ganador del Premio Cervantes dijo a la emisora ecuatoriana Radio Quito que ‘como (Chávez) tiene petrodólares y los derrocha de una manera tan irresponsable, es muy peligroso porque hay políticos y gobiernos que se dejan sobornar’.

‘Eso le da una gran peligrosidad a lo que está ocurriendo en Venezuela’, aseveró e instó a ‘resistir’ la influencia del gobierno de ese país y a apoyar a la oposición interna al presidente Chávez.

Sostuvo que, ’sin embargo, Chávez ha ido un poco lejos’ con su decisión de no renovar la licencia de transmisión a Radio Caracas Televisión (RCTV) y su ‘intervencionismo estatal’ en las universidades.

El autor de ‘La fiesta del Chivo’, quien llegó a Ecuador para brindar conferencias sobre literatura y política en Quito y Cuenca, señaló que ello ha provocado ‘una reacción enérgica’ de venezolanos que todavía estaban ‘obnubilados con la demagogia chavista.

‘Hemos tenido gobiernos democráticos ineficientes, corrompidos, que en lugar de satisfacer las expectativas, las han frustrado’, declaró y añadió que esa ‘frustración’ lleva a los pueblos a preferir gobiernos ‘autoritarios’, pese las ‘ventajas’ de la democracia.

Recordó que ‘las instituciones no son sino el resultado de las personas que las dirigen’, las que cometen ‘desafueros’ en muchas ocasiones, por lo que hay que defender la libertad de crítica y de expresión, fundamentales para que las democracias no se ‘apolillen’.

Sostuvo que los responsables de la fragilidad democrática en América Latina son tanto la derecha como la izquierda, porque ninguna de ellas creía en la democracia.

‘La derecha, generalmente creía que allí estaban los militares para resolver los problemas y muchas veces apoyaban golpes militares que servían a sus intereses’, y la izquierda no creía en la democracia, aseveró el ganador del Premio Cervantes.

Afirmó que hay ‘una’ izquierda que recién comienza a ser democrática, lo que calificó como positivo y añadió que ‘eso explica el caso del socialismo chileno, brasileño y lo que está ocurriendo en Uruguay’.

Vargas Llosa calificó al proceso uruguayo como ‘muy interesante’, donde hay ‘una izquierda que hace política económica liberal, porque ha descubierto’ que ’si un país quiere progreso debe haber propiedad privada, políticas de mercado, apertura al mundo, inversiones’.

‘Lo terrible es que haya todavía izquierda prehistórica, que todavía defiende recetas de estatismo, nacionalismo económico, crecimiento para adentro’, indicó.

El escritor peruano dijo que no le preocupa Cuba, porque su presidente, Fidel Castro, ‘está de salida’ y en ese país se producirá una transición.

(Agencias)

Vargas Llosa habló una hora sobre la libertad

In AMERICA LATINA, DEBATES, LIBERTAD, LITERATURA, PERSONAJES, POLITICA on Junio 22, 2007 at 1:17 am
Vargas Llosa habló una hora sobre la libertad
Redacción Cuenca

El escritor peruano Mario Vargas Llosa se definió como un liberal. Así comenzó y terminó su conferencia denominada ‘Desafíos a la libertad’, que fue  presentada la noche de ayer, en la capital azuaya.
El autor de libros como ‘La fiesta del Chivo’ dedicó cerca de una hora para esbozar su pensamiento sobre el liberalismo y sus implicaciones en el desarrollo de las naciones. Puso ejemplos como los resurgimientos   en
España, Irlanda, Estonia y Chile.Vargas Llosa se refirió al liberalismo desde las creencias que tenía su familia, concretamente su abuela y tía abuela, hasta el  carácter lingüístico del término.También habló de la capacidad que tiene la sociedad actual para decidir sobre su religión, sexo, lengua, nacionalidad, colectivos a los que antes un individuo estaba obligado a pertenecer…Por la libertad de elección a que tienen derecho  los individuos, “por eso combato al nacionalismo con tanta persistencia. Creo que todo el mundo, pero sobre todo en nuestro continente, el nacionalismo ha llenado nuestra historia de sangre, víctimas, injusticias y corrupción”.

El novelista  se refirió a los enfrentamientos, “por estúpidas  diferencias de límites”. Gran parte de su conferencia la dedicó para hablar sobre el nacionalismo y sus efectos en América Latina.
 
En el Teatro Sucre, donde el Banco Pichincha presentó a Vargas Llosa como un homenaje a los 450 años de fundación  de Cuenca y a los 100 años de la entidad bancaria, el intelectual, estableció la diferencia  entre nacionalismo y patriotismo.

Según él, “el nacionalismo es una ideología contra el otro, pertenecer a una nación es un valor y pertenecer a otras naciones un desvalor. El patriotismo es un sentimiento generoso y altruista; de amor a la tierra en que uno nació, al mundo en que aprendió a hablar y creer…”.

Sin embargo, en su visita a la capital azuaya también habló sobre literatura y lo hizo en una rueda de prensa que  brindó minutos antes de la conferencia, en la cual destacó que su vocación es ser  escritor y no un político.

Dijo que con todo lo que pasa en la vida se puede hacer buena y mala literatura. Depende del tratamiento del tema, “eso determina la calidad de la obra”.

Agregó que todo lo que  escribió es una aventura para él. “Escribir una novela me toma mucho tiempo, no solo en la escritura sino en las horas en las que hago distintas cosas que se canalizan en el trabajo creativo”.

También se refirió a  la literatura de los jóvenes y la calificó como  vigorosa y muy diferente a la de otras épocas.
Ahora, señaló,  hay un abanico de temáticas, tendencias y técnicas entre los nuevos escritores. “Soy bastante optimista respecto al panorama literario actual de la región”.

En la rueda de prensa, ante las preguntas sobre la presencia de la izquierda en América Latina, diferenció las corrientes que están presentes en Chile, Brasil y Uruguay de la venezolana.

Incluso rechazó las prácticas populistas que impiden el  desarrollo de las naciones.
 
Para Vargas Llosa, por primera vez en América Latina  hay gobiernos de izquierda que creen en el mercado. 

“Ahora tenemos a partir del socialismo chileno, llamada con humor una izquierda vegetariana, políticas de mercado, inversión extranjera…”.
 
Su agenda en CuencaEl eminente  visitante   recorrió el Centro Histórico de la capital azuaya en la mañana de ayer. También visitó el mirador turístico de Turi. Es la primera ocasión que Mario Vargas Llosa está de visita en Cuenca.Para hoy está previsto  que la Municipalidad de Cuenca le declare Huésped Ilustre y le entregue las llaves de la
ciudad. El acto se realizará a partir de las  11:00 en el Salón de la Ciudad.
Este homenaje  al escritor peruano es parte de las celebraciones que realiza este año el Municipio por los 450 años de fundación de la capital azuaya.

http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=118654&id_seccion=7

El problema no es el Capitalismo

In AMERICA LATINA on Junio 15, 2007 at 1:46 am

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El problema no es el capitalismo, el problema son los monopolios capitalistas y politicos, que ejercen un control ferreo de los mercados, de los medios de produccion y de los gobernantes que les protegen, y a quienes financian.

El problema tambien es la demagogia de los lideres politicos.

El problema es la falta de respeto por los derechos humanos.

 Dios los cria y ellos se juntan

 Desde la misma educacion de las personas.

El sufrimiento que conlleva 

  Muchos planes y pocas nueces.

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ENLACES DE POLITICA, NORTE AMERICA, PERSONAJES, Politica Internacional, Politica Mejicana, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 4:23 pm
Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
cardenas

Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ENLACES DE POLITICA, NORTE AMERICA, PERSONAJES, Politica Internacional, Politica Nacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 4:23 pm
Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
cardenas

Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ENLACES DE POLITICA, NORTE AMERICA, PERSONAJES, Politica Internacional, Politica Nacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 4:23 pm
Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
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Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ENLACES DE POLITICA, NORTE AMERICA, PERSONAJES, Politica Internacional, Politica Nacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 4:23 pm
Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
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Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ENLACES DE POLITICA, NORTE AMERICA, PERSONAJES, Politica Internacional, Politica Nacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 4:23 pm
Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
cardenas

Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ENLACES DE POLITICA, NORTE AMERICA, PERSONAJES, Politica Internacional, Politica Nacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 4:23 pm
Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
cardenas

Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ENLACES DE POLITICA, NORTE AMERICA, PERSONAJES, Politica Internacional, Politica Nacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 4:23 pm
Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
cardenas

Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ENLACES DE POLITICA, NORTE AMERICA, PERSONAJES, Politica Internacional, Politica Nacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 4:23 pm
Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
cardenas

Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ENLACES DE POLITICA, NORTE AMERICA, PERSONAJES, Politica Internacional, Politica Nacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 4:23 pm
Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
cardenas

Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ENLACES DE POLITICA, NORTE AMERICA, PERSONAJES, Politica Internacional, Politica Nacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 4:23 pm
Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
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Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

In AMERICA LATINA, CONFLICTOS ARMADOS, ENLACES DE POLITICA, NORTE AMERICA, PERSONAJES, Politica Internacional, Politica Nacional, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 4:23 pm
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Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

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Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
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Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

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Cárdenas del Río Lázaro (1895-1970) PDF Imprimir E-Mail
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Hijo de don Dámaso Cárdenas Pinedo, de ocupación tendero, y de doña Felícitas del Río Amezcua, nació el 21 de mayo de 1895 en la calle de San Francisco, en el barrio de la Puentecita de Jiquilpan de Juárez, Michoacán. En su tierra natal cursó hasta el cuarto año de educación primaria, únicos estudios formales que realizó hasta los once años. En 1909 ingresó como “meritorio” en la mesa segunda de la Oficina de Rentas de Jiquilpan, donde empezó a desarrollar una caligrafía impecable. En 1911, con la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de ser el jefe de su familia. Ese mismo año trabajó en la Secretaría de la Prefactura y después, laboró como tipógrafo en la imprenta “La Económica”, de don Donaciano Carreón, cuyas ideas liberales y revolucionarias influyeron en su formación política. Al estallar la revolución, Don Donaciano vendió a los trabajadores la imprenta, entre ellos al mismo Cárdenas, y se unió a los rebeldes.

En 1913, el joven Lázaro fue delatado a los federales huertistas por haber impreso un manifiesto revolucionario y ante la posibilidad de ser aprehendido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias como capitán segundo encargado de la correspondencia (fundamentalmente gracias a su caligrafía) bajo las órdenes del general Guillermo García Aragón, que operaba en Michoacán. A partir de entonces desarrolló una intensa vida militar: con las fuerzas obregonistas presenció en Teoloyucan la rendición del Ejército Federal y combatió al zapatismo en 1914, mismo año en que luchó al lado de Lucio Blanco.

Después, se incorporó a las fuerzas del general José María Maytorena en Sonora, pero al llegar a Cananea y darse cuenta de que Maytorena se había unido a Villa, marchó a Agua Prieta para integrarse a las tropas del general Calles. Ambos iniciaron una entrañable amistad en la que Calles era maestro y líder político del joven Cárdenas. Calles llamaba a Cárdenas con el mote de “Chamaco”. Bajo su mando, Cárdenas actuó contra los indios yaquis sublevados; combatió en Nayarit, Jalisco y Michoacán a los rebeldes villistas de Inés Chávez García. Al triunfo de la revolución constitucionalista regresó a Michoacán, donde persiguió a bandidos que operaban en la región.

Durante el gobierno constitucional de Carranza, Cárdenas fue encargado de pacificar la Huasteca veracruzana, en la que las “guardias blancas”, al servicio de las compañías extranjeras petroleras, asolaban la región. En 1918, alcanzó el grado de coronel.

En 1920, desde la Huasteca, se adhirió al Plan de Agua Prieta, encabezado por los sonorenses Obregón, De la Huerta y Calles, en contra del presidente Carranza, quien pretendía imponer a Bonilla como su sucesor. Tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalaltongo, Cárdenas hizo detener y enviar preso a México a Rodolfo Herrero, presunto responsable directo del crimen.

Al triunfo del movimiento de Agua Prieta, el presidente interino, Adolfo de la Huerta, ascendió a Cárdenas al grado de general brigadier. Comisionado en Michoacán, recibió el gobierno interino de su estado natal de manos de Pascual Ortiz Rubio, cargo que desempeñó algunos meses para entregarlo al general Francisco J. Mújica, que había resultado triunfador en las elecciones de septiembre de 1920. Después fue designado jefe militar en el Istmo de Tehuantepec.

En 1923, durante la revolución “de la huertista”, Cárdenas fue herido y hecho prisionero en el combate de Palo Verde. Al ver la gravedad de sus heridas, sus enemigos, los generales sublevados Rafael Buelna y Enrique Estrada (a quien salvaría Cárdenas la vida poco después), generosamente lo enviaron a Guadalajara para que fuera atendido y después liberado. De igual modo, se cuenta que en ese mismo año, Cárdenas dejó escapar al general Francisco J. Múgica, en lugar de asesinarlo como le había ordenado Obregón.

Después fue comandante de la zona militar de las Huastecas. En 1924 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente, intervino en el arreglo de diversos problemas surgidos entre los sindicatos y las empresas petroleras extranjeras. Ahí constató los abusos de las compañías extranjeras contra los trabajadores mexicanos y el saqueo irresponsable que realizaban de los recursos petroleros nacionales. Cuando con motivo de la ley petrolera esas empresas acusaron al presidente Calles de “bolchevique” y coludidas con el embajador de Estados Unidos James R.Sheffield, lo amenazaron con una invasión norteamericana a México, Cárdenas recibió órdenes presidenciales de incendiar los pozos petroleros si cumplían sus amenazas.

El 1º de abril de 1928 fue nombrado general de división. Ese mismo año fue postulado como candidato al gobierno del estado de Michoacán y emprendió una intensa campaña pueblo por pueblo y rancho por rancho, a pesar de que era aspirante único al cargo. Ejerció el gobierno entre septiembre de 1928 y septiembre de 1932, con algunos periodos de licencia para desempeñar temporalmente otros cargos políticos.

Como gobernador, a cambio de dejar las armas, ofreció amnistía a los cristeros sublevados por la iglesia católica que pretendía impedir la aplicación de los artículos 3º, 27 y 123 de la Constitución, lo que debilitó la rebelión cristera en Michoacán.

Para obtener apoyo popular activo para las reformas sociales que se proponía realizar, se dedicó a escuchar al pueblo, en especial a los grupos más pobres; estimuló la formación de agrupaciones obreras y campesinas; unificó y reorganizó a las fuerzas políticas, e impulsó la creación de la Confederación Regional Michoacana, que agrupó a la mayoría de campesinos y obreros de la entidad; también promovió la organización de los maestros para que se convirtieran en los agentes de la transformación social.

Así inició el reparto agrario, a pesar de la resistencia del presidente Calles, de los hacendados y aun de los propios peones acasillados que temían romper su dependencia del patrón. Además, agilizó los trámites legales de dotación de tierras y estableció créditos agrarios de refacción; pugnó por la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo y la asistencia médica; estableció la obligación de crear escuelas en las haciendas y combatió el fanatismo religioso y el alcoholismo. Por estas acciones revolucionarias a favor de los de abajo, “su prestigio pasó de boca en boca, como un corrido popular”.

En 1929 estalló la rebelión “escobarista” y Cárdenas pidió permiso al Congreso local para incorporarse al ejército; se le dio el mando de una columna y cooperó en la pronta derrota de los sublevados. Recibió un millón de pesos para los gastos de la campaña y al término de ésta, reintegró setecientos mil pesos no utilizados y regresó a su cargo de gobernador.

El 15 de octubre de 1930, dejó la gubernatura de su estado para asumir la presidencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y dirigir la campaña presidencial del ingeniero PascuaI Ortiz Rubio, quien al año siguiente, lo nombró secretario de Gobernación por poco más de un mes. En octubre de 1931 reanudó sus labores como gobernador de su estado hasta concluir su mandato.

El 25 de septiembre de 1932 contrajo matrimonio con Amalia Solórzano, pese a la plena desaprobación de los padres de la novia.

En enero del siguiente año, fue nombrado secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Abelardo L. Rodríguez.

A finales de 1933, el PNR elaboró “un plan de gobierno que constituya un solemne compromiso ante la nación de desarrollar una política social, económica y administrativa, capaz de traducir en hechos los postulados que se proclamaron en los años de la lucha armada…”. El 6 de diciembre de ese año, el Plan Sexenal fue aprobado por la asamblea del PNR y Cárdenas rindió protesta como candidato presidencial del mismo partido.

El 8 de diciembre de 1933 inició en Querétaro una exhaustiva campaña que llegó a los lugares más apartados, nunca antes visitados por un candidato a la presidencia: “Yo soy quien debe ir a ellos, ya que ellos no pueden venir a mí”. Casi sin dormir recorrió miles de kilómetros escuchando a la gente para entender sus problemas y obtener apoyo para las reformas que se proponía realizar, ahora en el país.

Al celebrarse las elecciones el 4 de julio de 1934, Cárdenas emitió su voto personal a favor de Tomás Garrido Canabal. Los resultados electorales fueron de 2,225,000 votos para Cárdenas del PNR (98.19%); y para Antonio I. Villarreal de la Confederación Revolucionaria de Partidos Independientes, sólo el 1.07% de la votación. Cifras aun menores correspondieron a Adalberto Tejeda del Partido Socialista de las Izquierdas (0.70%) y a Hernán Laborde del Partido Comunista Mexicano (0.03%).

El gobierno de Cárdenas se inició en un ambiente internacional marcado por la depresión económica y la posibilidad de una nueva conflagración mundial. La depresión provocó, a nivel mundial, la intervención económica y social del Estado a favor del bienestar social de las masas empobrecidas por la crisis de 1929, intervención que coincidió con la ideología de la Revolución Mexicana de que el Estado debía ser un instrumento de progreso y de justicia social, con lo cual disminuyó la sospecha de que en México dominaba el “bolcheviquismo”; además, la contracción de los mercados internacionales, obligó a los países exportadores como el nuestro, a basar más su crecimiento económico en la expansión de su mercado interno. En segundo lugar, la inminencia de una nueva guerra mundial permitió mayor libertad de maniobra a los gobiernos nacionalistas que pretendían recuperar sus recursos naturales para sus naciones, pues alejaba la posibilidad de una respuesta armada de parte de las potencias afectadas, las cuales, en ese momento, estaban más ocupadas en prepararse para un esfuerzo bélico de dimensiones mundiales.  .

El 1° de diciembre de 1934, Cárdenas, vestido sencillamente (sin jacquet ni sombrero de copa, como era costumbre), asumió el cargo de presidente de la República, en su mensaje inicial señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas…Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa..

En lugar de vivir en el castillo de Chapultepec (que convirtió en museo), acondicionó el antiguo rancho de La Hormiga para convertirlo en la residencia presidencial de los “Los Pinos”. Abrió las puertas del Palacio Nacional a campesinos y obreros, e instaló un telégrafo para que cualquier ciudadano pudiera comunicarse con el presidente. Recorrió varias veces el país (más de 80 mil kilómetros): “Las jiras de gobierno tienden a despertar el espíritu cívico de las masas y crear la acción conjunta entre los núcleos sociales, autoridades municipales, locales y la Federación para satisfacer las necesidades seculares”. Usó la radio para informar de sus acciones; fue el primer presidente que leyó de pié y completo su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el primero también que dio el “Grito” en Dolores, Guanajuato, el 15 de septiembre de 1940.

Al asumir Cárdenas la presidencia, el general Calles se había erigido en el “jefe máximo de la revolución”, tras el asesinato de Obregón y la creación del PNR; Calles contaba, además, con el apoyo del ejército, lo que le permitía ejercer gran influencia en la vida nacional, formar parte de los gabinetes presidenciales y ocupar cargos públicos a su antojo. Por consiguiente, Cárdenas tuvo que incluir en su primer gabinete a muchos personajes por “recomendación” de Calles.

Para poder contrarrestar esta influencia y poner en práctica el Plan Sexenal, se dedicó a fortalecer a las organizaciones de masas que podían respaldar las acciones nacionalistas y revolucionarias gubernamentales, como la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, la Federación de Trabajadores del DDF, y los sindicatos de ferrocarrileros, petroleros, tranviarios, taxistas, alijadores, electricistas, mineros, choferes y similares. Su política sindical se dirigió a promover la organización de una central obrera única e impedir la formación de sindicatos blancos, a reafirmar el papel del Estado como árbitro regulador de la economía nacional y protector del proletariado, y a limitar los conflictos obrero-patronales a la capacidad económica de las empresas. “Estoy convencido (…) por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta la buena intención del mandatario (…) es indispensable el factor colectivo que representan los trabajadores”.

El apoyo que Cárdenas brindaba a los trabajadores permitió que se efectuaran múltiples paros y estallaran numerosas huelgas, lo cual no fue del agrado de los grupos empresariales que amenazaron con parar sus negocios, a lo que Cárdenas contestó que si estaban “fatigados de la lucha social” entregaran sus empresas al Gobierno o a los trabajadores.

También las huelgas alarmaron a Calles, quien el 11 de junio de 1935 declaró a la prensa: “hace seis meses que la Nación está sacudida por huelgas constantes, muchas de ellas enteramente injustificadas…vamos para atrás, para atrás, retrocediendo siempre…¿Y qué obtienen de estas ominosas agitaciones? Meses de holganza pagados, desaliento del capital, el daño grave de la comunidad”. A lo cual el presidente Cárdenas contestó: “El Ejecutivo Federal está dispuesto a obrar con toda decisión para que se cumpla el programa de la Revolución y las leyes que regulan el equilibrio de la producción, y decidido, asimismo, a llevar adelante el cumplimiento del Plan Sexenal, sin que le importe la alarma de los representantes del sector capitalista”. A continuación, solicitó y obtuvo la renuncia de todos los altos funcionarios de filiación callista. Ya antes, al prohibir los juegos de azar y clausurar las casas de juego existentes, como el Casino de la Selva en Cuernavaca y el Foreign Club en las afueras de la ciudad de México, había afectado los intereses de prominentes políticos callistas, pues esos establecimientos eran negocios de su propiedad.

En reacción a las medidas tomadas, Calles anunció su retiro de la política y viajó a los Estados Unidos, pero regresó inesperadamente al país. El conflicto creció: corrieron rumores de una conspiración callista contra Cárdenas; diputados y senadores callistas fueron desaforados para enfrentar cargos de rebeldía y sedición; gobernadores y jefes militares callistas fueron sustituidos; hubieron en las plazas de las principales ciudades multitudinarias manifestaciones anticallistas; el PNR expulsó de sus filas a Calles y a sus partidarios.

Al siguiente año, en febrero de 1936, se integró la Confederación de Trabajadores de México, CTM, como una central sindical única, “un frente nacional dentro de la lucha de clases, al servicio del proletariado mexicano”. Ante el avance de los sindicatos, en marzo siguiente, las Cámaras de Comercio criticaron que en el gobierno “no existe norma fija, ley en vigor, orientación definida y clara”, se quejaron de que se escuchaba más a los sindicatos que a los empresarios, y pidieron que este “estado de anormalidad y perturbación permanentes” fuera substituido por un “programa y una legislación de netos lineamientos”. El Presidente Cárdenas contestó: El concepto moderno de la función del Estado y la naturaleza misma de la legislación del trabajo, en amplitud universal requieren que los casos de duda sean resueltos en interés de la parte más débil. Otorgar tratamiento igual a dos partes desiguales, no es impartir justicia ni obrar con equidad. La legislación sobre el trabajo, como es sabido, tiene en todos los países un carácter tutelar respecto de los trabajadores, porque tiende a reforzar la debilidad de éstos frente a la fuerza de la clase patronal, para acercarse lo más posible a soluciones de justicia efectiva.

Finalmente, el 10 de abril de 1936, Cárdenas expulsó a Calles del país “por imperativo de salud pública”. Terminó así su maximato.

Para promover la reconciliación nacional, el 5 de febrero de 1937, Cárdenas promulgó una Ley de indulto para todos aquellos que tomaron parte en movimientos de rebelión contra el Gobierno, cancelándose por lo tanto, todos los procesos pendientes, lo que permitió el regreso de importantes militares y políticos exiliados.

Mediante un Manifiesto a la Nación, el 18 de diciembre de 1937, Cárdenas convocó a la formación del Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados, que con hegemonía de las agrupaciones sociales, integraría al Ejército en un solo frente, permitiría que los distintos gremios y el sector femenino tuvieran acceso a los cargos de representación popular y de dirigencia del partido, y liberaría a la burocracia de su membresía y de sus cuotas obligatorias. El 30 de marzo de 1938, se creó el Partido de la Revolución Mexicana, PRM, para “llegar por la vía pacífica a la democracia social”, al cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas, así como comunistas, socialistas y liberales radicales.

Cárdenas promovió la unificación de todas las organizaciones campesinas: “Necesitamos que haya conciencia de clase en los elementos campesinos y ésta solo podrán demostrarla con su unificación. El gobierno desea facilitar esta organización para que pueda llevarse a cabo el programa que se ha trazado en beneficio de los campesinos del país y de la producción agrícola de la República”. La tarea le fue encomendada al PRM y el 28 de agosto de 1938 quedó constituida la Confederación Nacional Campesina, CNC, que integró ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierra, asalariados y productores agrícolas.

Con la CNC y la CTM, el PRM pudo quedar organizado en los sectores campesino, obrero, militar y popular, que le dieron su carácter corporativo. La intención era vincular a las masas de trabajadores con el gobierno para que le sirvieran de respaldo y contrapeso frente a otros grupos nacionales y extranjeros.

La expulsión de Calles, la organización de campesinos y obreros, y la creación del PRM como partido único, permitieron a Cárdenas establecer un régimen político revolucionario caracterizado por un Estado fuerte y activo en todas las esferas políticas, económicas, sociales y culturales; una presidencia de la República como la institución predominante sobre grupos, caudillos y caciques, y que como “fiel de la balanza” decidía su sucesor; y un partido capaz de regular interna y pacíficamente la lucha por los puestos de elección y de movilizar pasivamente el apoyo popular a las medidas gubernamentales. Este régimen sustentaria la estabilidad política de México hasta el fin del siglo XX.

Así, Cárdenas pudo promulgar nuevas leyes y acciones para llevar a la práctica el contenido nacionalista y popular de la Constitución de 1917, representado en los artículos 3ª, 27 y 123.

Respecto a la educación, los diputados y senadores del PNR, en cumplimiento de los acuerdos de su convención, iniciaron la reforma al Artículo 3º Constitucional para implantar la educación socialista cuando ocupaba la presidencia de la República Abelardo L. Rodríguez. Cárdenas como presidente electo manifestó: “El mismo hecho de que el clero y sus aliados muestren inquietud y hagan oposición a la idea de la escuela socialista, es la mejor prueba de que satisface un ideal de la Revolución y de que debemos apoyarla vigorosamente”. Y así lo hizo para combatir el fanatismo, ya como presidente en funciones, a pesar de la oposición del clero que estimuló a los campesinos a agredir a los maestros, desorejándolos e inclusive matándolos como sucedió en San Felipe, Guanajuato. Además, fundó el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física, el Consejo Técnico de Educación Agrícola, el Departamento de Asuntos Indígenas, y celebró el Primer Congreso Indigenista Interamericano.

En materia agraria, Cárdenas decretó un Código Agrario que facilitó la expropiación de latifundios y convirtió a los peones acasillados de las haciendas en sujetos de derechos agrarios, lo que restó fuerza a los latifundistas y al clero. Intensificó el reparto de tierras hasta llegar a una cifra de 18 millones de hectáreas entregadas a un millón de campesinos, a los que dotó de apoyos mediante la creación del Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Rural. Hizo llegar la reforma agraria hasta zonas de alta productividad como la henequenera en Yucatán o la Laguna en Durango y Coahuila. “Por el hecho de solicitar ejidos, el campesino rompe su liga económica con el patrón, y en estas condiciones, el papel del ejido no es el de producir el complemento económico de un salario (…) sino que el ejido, por su extensión, calidad y sistema de explotación debe bastar para la liberación económica absoluta del trabajador, creando un nuevo sistema económico-agrícola, en un todo diferente al régimen anterior (…) para sustituir al régimen de los asalariados del campo y liquidar el capitalismo agrario de la República”. Así, prácticamente dio fin al latifundismo porfirista e hizo del ejido la principal unidad del desarrollo rural.

En el campo laboral, Cárdenas apoyó las causas de los trabajadores, en junio de 1937 nacionalizó los ferrocarriles y los puso bajo una administración obrera; además, muchas industrias se convirtieron en cooperativas. Luego de un largo conflicto obrero-patronal, ante la negativa de las compañías petroleras de acatar un laudo de la Suprema Corte de Justicia que favorecía a los trabajadores, decretó la expropiación de la industria petrolera –mayoritariamente en manos de empresas norteamericanas e inglesas- el 18 de marzo de 1938, “y para evitar en lo posible que México se pueda ver en el fututo con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá en la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo y que sea el Estado el que tenga el control absoluto de la explotación petrolífera”. Se recuperó así para la nación uno de sus recursos naturales más importantes, lo cual contó con un amplio respaldo popular y sustentaría el futuro desarrollo industrial del país.

Dos meses después de la expropiación petrolera el general Saturnino Cedillo se levantó en armas, pero combatido hasta con aviones, fue derrotado y muerto. Este fue el último levantamiento militar del siglo XX.

Por otra parte, Cárdenas promulgó el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, para atender la “necesidad de poner a salvo a los servidores del Estado de las contingencias electorales asegurándoles la estabilidad de sus cargos y sus ascensos, a base de eficiencia y honorabilidad”.
 
En materia internacional, su política fue progresista y democrática: en 1936 autorizó la venta de armas al gobierno de la República Española y a su derrota en 1939 por el franquismo apoyado por Hitler y Mussolini, recibió a miles de refugiados republicanos españoles; condenó ante la Liga de las Naciones la agresión fascista italiana a Etiopia; dio asilo a León Trotsky y a otros perseguidos políticos; reanudó relaciones con China y las inició con Rumania; y condenó la agresión soviética a Finlandia. Asimismo, el 2 de julio de 1937 fundó el Banco de Comercio Exterior.

En el campo de la cultura, el gobierno de Cárdenas promovió que el contenido nacionalista e indigenista permeara todas las expresiones artísticas, desde la novela y el muralismo, hasta el cine y la música.

En 1939, cuando el general Manuel Ávila Camacho fue nominado por la CTM (febrero 22) y por la CNC (24 de febrero) como precandidato a la presidencia de la República, comenzaron a surgir voces opuestas al PRM y al gobierno de Cárdenas: el general Francisco Coss convocó a formar un Partido Nacional de Salvación Pública, pues “el PRM surgido de un acuerdo presidencial, hace ineficaz y nula toda campaña electoral independiente”; la Unión Nacional de Ciudadanos Independientes planteó la supresión del PRM por antidemocrático; Joaquín Amaro condenó los rasgos comunistas y fascistas del gobierno, la falsa política obrerista, el despilfarro en las obras públicas, la dependencia del Poder Judicial y los líderes obreros demagogos; y el general Rafael Sánchez Tapia, aspirante independiente a la presidencia, acusó al PRM de resucitar los procedimientos podridos del PNR.

A mediados de ese año, el general Múgica, retiró su candidatura presidencial porque el PRM hacía imposible proseguir en la lucha y únicamente agotaría sus esfuerzos con resultados nulos.

En este contexto, el 1º de septiembre de 1939, Cárdenas señaló: Mi gobierno, al iniciar su administración, se encontró dentro de los términos contradictorios de un dilema ineludible constituyendo uno de sus extremos la subordinación de todo programa de mejoramiento social a la conservación de la riqueza organizada, solución preferida por las clases conservadoras que cerrando los ojos a la miseria y a las necesidades el pueblo han perseguido un interés lucrativo individualista. El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo, para lograrlo, que se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a a la organización solidaria de los trabajadores a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero”.

Pocos días después, del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, en el Frontón México, se creó el Partido Acción Nacional, PAN, para enfrentar lo que los derechistas consideraron los excesos socializantes y colectivistas del gobierno de Cárdenas.

Pero las fuerzas de la oposición encontraron su mejor candidato en el general Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional Independiente, quien declaró: la decisión es “si el futuro gobernante de México debe ser producto de vicios seculares o el resultado de una verdadera elección”. Además de su doctrina cristiana conservadora, Almazán ofreció protección estatal a los trabajadores, pero sin complicidad o encubrimiento de sus líderes; huelga, pero no como instrumento político; reglamentación de la cláusula de exclusión y desaparición del ejido; asimismo, demandó acceso a la radio para los candidatos de la oposición y alto al acarreo y al derroche en la campaña del PRM.

Las elecciones fueron violentas y muy controvertidas, pero se impuso Ávila Camacho con una mayoría aplastante de votos de más del 93%.

Al término de su periodo, Cárdenas declaró: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

A partir de entonces dejó de participar en la política partidista: “Me negué y me he negado a participar en la política, pues en nuestro país debe liquidarse el continuismo; los expresidentes tenemos una responsabilidad simbólica; los expresidentes no tenemos derecho a organizarnos políticamente”.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Cárdenas fue nombrado comandante de la zona de defensa especial en el Pacífico mexicano. Al entrar México como contendiente en la Segunda Guerra Mundial, el 22 de mayo de 1942, el presidente Ávila Camacho lo nombró secretario de la Defensa Nacional, cargo que desempeñó hasta el 27 de agosto de 1945, una vez terminada la conflagración.

Después ocupó otros cargos públicos: vocal ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Tepalcatepec entre 1947 y 1960. En la década de los sesenta participó con diversas fuerzas de izquierda en la fundación de la Central Campesina Independiente CCI, y en el Movimiento de Liberación Nacional que defendía la autodeterminación de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y apoyaba a la revolución cubana; este apoyó se manifestó por su asistencia a la celebración de uno de sus aniversarios en la Habana y en su intención de viajar a Cuba durante la invasión de Bahía de Cochinos, lo que le impidió un “error” de una compañía de aviación, aunque se rumoreó que fue el gobierno de López Mateos el que lo detuvo. También visitó a los presos políticos en la penitenciaria del Distrito Federal. No obstante apoyó la candidatura a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, formó parte del Tribunal Internacional organizado por Bertrand Russel contra la intervención norteamericana en Vietnam. Al mismo tiempo, fue vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas entre 1961 y 1970, cuando impulsó la creación de la gigantesca Siderúrgica Las Truchas en Michoacán, que hoy lleva su nombre, y de la cual fue presidente de su consejo de administración.

Su interés en la defensa de los campesinos siempre incomodó al Partido Acción Nacional y en general a la derecha mexicana, los que tildaban de hipócrita y acusaban de agitador al expresidente Cárdenas, quien respondía condenando que los ricos mandaran sus millones al extranjero, pues “con esos millones nuestro país resolvería sus problemas económicos y evitaría los créditos”…También reclamaba a los panistas su carácter de políticos empresarios, porque “no se puede ser dos cosas: servidor público y empresario, porque ello es especular con el pueblo”.

Enfermo de cáncer, murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1970. Poco antes de su muerte escribió un mensaje a los revolucionarios de México, con motivo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana: “Es necesario, a mi juicio, completar la no reelección en los cargos de elección popular con la efectividad del sufragio, pues la ausencia relativa de este postulado mina los saludables efectos del otro; además, debilita en su base el proceso democrático, propicia continuismos de grupo, engendra privilegios, desmoraliza a la ciudadanía y anquilosa la vida de los partidos”.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución, mismo que mandó construir sobre la vieja estructura erigida durante el porfiriato para edificar el Palacio Legislativo.

Su pensamiento político político-social se sintetizó en diez puntos:

I.- La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

II.- A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa vestido, salud, cultura y dignidades.

III.- Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

IV.- Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

V.- Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

VI.- Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

VII.- Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

VIII.- Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

IX.- Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos.

X.- Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

Para muchos mexicanos Cárdenas fue el mejor presidente del siglo XX, pero también fue el fundador de una dinastía política que a partir de 1928, ha podido ocupar, entre diversos cargos de elección popular, el gobierno del estado de Michoacán en cuatro ocasiones, mediante sus miembros de tres generaciones.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride: Nacimiento 21 de mayo de 1895. Muerte 19 de octubre de 1970.

In AMERICA LATINA, Corrupcion, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en un país manejado por esta calidad de gente.

Y la pregunta final de estas crónicas siempre es: ¿Qué hacer? Dentro del marco del juego democrático es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo no somos partidarios de la violencia, aunque siempre tenemos presente el artículo 350 de la constitución y yo, al menos, no reconozco a este gobierno como legítimo. Es necesario resistir, oponernos a ser convertidos en borregos o en autómatas. No nos podrán quitar nuestro sentido de dignidad.

Afortunadamente, el dictador se está auto-aniquilando. Sus torpezas, su mal manejo de las finanzas, la increíble arrogancia que muestra como producto de su deficiente formación humanística, sus nacionalizaciones sin sentido, su odio destructivo contra los Estados Unidos, su afán imposible de controlarlo todo, la creciente desconfianza que muestra hacia sus propios allegados, el aislamiento del cuál comienza a ser objeto por parte de las democracias del mundo, todo ello lo está llevando a una cuevita en la cuál solo le van quedando algunos aliados parásitos como Evo Morales, las FARC, Ollanta Humala, Robert Mugabe, Danny Glover, Maradona o Néstor Kirchner. Nadie más, ni siquiera Correa u Ortega, está claramente montado en el autobús chavista porque, sencillamente, no ven ese futuro promisor.

Es preciso oponerse a este dictador sin vacilaciones. Este hombre no está tan fuerte como quisiera estarlo. No tiene amigos, solo aduladores.

Vamos a convocar el Congreso de Ciudadanos!

In AMERICA LATINA, DEBATES, DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS, ENLACES DE POLITICA, Politica Internacional, SOBRE EL NACIONALISMO, TIRANIA, UNIÓN HISPANO AMERICANA on Abril 15, 2007 at 5:05 am

21 de febrero de 2007

Chávez: Empeorando nuestra calidad de vida

por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez” publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

Venezuela tiene un Producto Interno Bruto (PIB) per capita de unos $4.800. Esta es una cifra doce veces menor que la de Suiza, diez veces menor a la de EE.UU., menos de la mitad de la de Trinidad y Tobago, casi la mitad de la de México y bastante menor que la de Libia Gadaffi o la de Chile. Aunque estas cifras no lucen nada bien para nuestro país, la realidad es mucho peor. Estas cifras solo dan una dimensión del problema, es decir, muestran la riqueza generada en el país dividida por la cantidad de habitantes, pero no nos dicen como se origina esa riqueza.

En el caso de la mayoría de los países mencionados, con excepción de Trinidad y de Libia, el producto interno es derivado de múltiples industrias y de un vigoroso sector terciario de la economía. En Venezuela el producto interno bruto es practicamente todo de origen petrolero, viene de una actividad extractiva, no renovable, llevada a cabo por unas 50.000 personas, es decir, el 0,005 por ciento de la población. En otras palabras, el 99,999% de la población venezolana es expectadora pasiva de esta actividad y solo interviene, como agente rentista, para reclamar y competir por un pedazo de la torta.

Nadie puede afirmar, a estas alturas, que esta torta ha sido justamente distribuída en el pasado o está siendo justamente distribuida en el presente. La gran tragedia venezolana, desde que el país se convirtió en un exportador petrolero, ha sido como los gobiernos de turno se han apoderado de ese ingreso pretendiendo decidir por el Estado y como, a su vez, el Estado ha usurpado el lugar de la Nación.

Una relativamente minoritaria cantidad de venezolanos se fue apoderando del grueso de esa riqueza, dejando al resto de la población en situación de pobreza, de enfermedad y de ignorancia. Esta ha sido la historia de los últimos ochenta o más años, aunque hay analistas como los de la Universidad Católica Andrés Bello (ver”Venezuela; Un Acuerdo para alcanzar el Desarrollo”) que sostienen que durante el siglo XX “Venezuela comenzó a disfrutar de las bondades de la modernidad y la pobreza comenzó a ceder terreno en favor de una clase media industrial y comercial predominantemente urbana”.

Estos analistas aceptan que hubo mucho derroche pero también afirman que hubo progreso, aunque este progreso no colmara las expectativas de importantes segmentos de la población, las cuáles permanecían rezagadas con respecto a la creciente clase media.

La aparición de un Hugo Chávez se justificó porque los venezolanos llegamos a creer que nadie podría ser tan mediocre como un Luis Herrera o tan corrupto como un Jaime Lusinchi. El golpe fracasado de Febrero 1992 debiera habernos alertado sobre la incompetencia de Chávez, pero su fugaz aparición en TV despertó las simpatías de muchos.

Por otro lado, el apoyo demagógico que le dio Rafaél Caldera a ese golpe desde el Congreso y su posterior anulación del juicio por traición a la patria que se seguía al fracasado golpista, le abrió a Chávez las puertas de Miraflores y, de paso, convirtió a Caldera en la primera víctima de su grosería y patanería, durante su acto de juramentación como nuevo presidente.

Después de ocho años de monumentales errores en el ejercicio del gobierno y de una corrupción como nunca habíamos visto en Venezuela, se ha hecho obvio que los venezolanos si podíamos ver en Miraflores a alguien más incompetente y más corrupto que cualquiera de los presidentes de la llamada cuarta república. No hay estadística internacional sobre la Venezuela de los últimos ocho años que no muestre un apreciable deterioro. Ver: http://www.11abril.com/index/especiales/VenezuelaInANutshell2006.pdf. Después de un ingreso petrolero monumental de unos $220.000 millones durante esos ocho años la pobreza en Venezuela se ha mantenido esencialmente estancada, aunque se incrementó desde 1998 a 2003, según apunta el estudio de la Universidad Católica Andrés Bello arriba citado.

Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, al mando de Elías Eljuri, confirmó este deterioro, fué conminada por Chávez para cambiar la metodología de cálculo, abandonar las cifras del Banco Central tradicionalmente utilizadas y convertir el incremento de la pobreza en una “declinación” de esa pobreza. Lo mismo ha sucedido con el fraude de la Misión Robinson, según la cuál el país está ahora libre de analfabetismo. Según Chávez la UNESCO había certificado este logro pero ello no es cierto puesto que tal pretensión ha sido rechazada por ese organismo.

A diferencia de la tragedia que experimentamos durante la cuarta república, esa de un Estado usurpador de la Nación y de un gobierno usurpador del Estado, hoy tenemos una mayor tragedia: la un solo hombre, un dictador, usurpando al gobierno, al Estado y a la Nación.

Cuando este solo hombre se revela como incapaz, corrupto y ebrio de poder, es evidente que ya no estamos hablando de un sistema donde existía un cierto equilibrio político entre dos grandes partidos sino que estamos hablando de un régimen dictatorial donde la exclusión se practica, con gran agresividad e impudicia, contra la clase media, contra una parte de los venezolanos pobres y contra la disidencia política y donde no hay alternativa, según nos dice Chávez, a la “revolución”.

Ello ha llevado a la sociedad venezolana a un colapso de su nivel de calidad de vida. La calidad de vida es un concepto aún mas vital que el de riqueza o pobreza. Tiene que ver con el “cómo” vivimos. En sociedades organizadas la pobreza no es el factor determinante en la calidad de vida puesto que muchos pobres tienen acceso a similares fuentes de satisfacción individual que los ciudadanos más ricos.

En las sociedades organizadas y libres el pobre puede trabajar, puede salir de su casa a tomar al bus o el Metro, y puede regresar a su casa sin temor a ser asaltado por criminales o por los órganos represivos del Estado o de un dictador. Puede ir al parque a deleitarse con la naturaleza bien cuidada, puede ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad, pagada pero de calidad y dotada de instrumentos de financiamiento que le permiten al buen estudiante obtener apoyo.

Casi todos los miembros de esa sociedad pueden obtener una vivienda, no importa cuán modesta o adquirir medios propios de transporte. Pueden participar en las decisiones que le afectan o hablar libremente en oposición a las decisiones de un gobierno que está limitado en su accionar por unos efectivos contrapesos institucionales.

Pero, ¿qué sucede en esta Venezuela, en esta caricatura de país que ha ido armando Chávez? Aquí los pobres reciben los mendrugos de un Estado “benefactor” que solo ayuda a sus correligionarios. Hay comida subsidiada en MERCAL, educación gratis en las universidades “bolivarianas”, atención médica gratis en Barrio Adentro, trabajo para quienes voten por el dictador y se pongan una horrible casaca roja escarlata que los hace lucir como payasos. En otras palabras, se vive en un sistema de limosnas para quienes entreguen su dignidad al dictador, un sistema que no soluciona los problemas crónicos de pobreza e ignorancia. Se les arroja un pescado pero no se les enseña a pescar.

Mientras el Ministro de Educación puede hablar con descaro de adoctrinamiento ideológico para nuestros niños y lleva a una niña a la televisión oficial para que recite loas al dictador, la prensa opositora es multada con millones de bolívares por escribir una crónica humorística y respetuosa en la cuál se menciona a la hija del dictador. En esta mala caricatura de gobierno los ministros, los jueces y los legisladores no muestran mas credencial que su genuflexión.

La sociedad entera, aún los chavistas, saben que esto es verdad. Solo tenemos que oir a Isaías, Jorge, Clodovaldo, Germán, Omar, Eleazar, Vladimir, William, Nicolás, Cilia, Luis, Darío, Pedro, Willian o Jessie para saber en que manos hemos caído. La calidad de vida no puede prosperar en