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La lengua valenciana en el Far West

In 11 M, Comunidad Valenciana, HISTORIA, Lengua Valenciana, Lenguas, Nacionalismo, Pancatalanismo, VALENCIANO, Valencia on Octubre 4, 2008 at 3:53 pm

Por Ricardo García Moya

Nuestra historia hay que situarla en el inhóspito triángulo definido por Chihuahua, el río Colorado y las llanuras de Sonora; con un protagonista que recuerda a los personajes secundarios de los westerns de Ford o Mann, lastrados por debilidades humanas y ennoblecidos con valor temerario. Así era José Marqués, franciscano de Alcudia de Carlet que recorrió el territorio apache de California hablando su idioma valenciano.
Parte de su vida la conocemos por el manuscrito mexicano de Garrigós (Bib. Nac. Ms. 5695, Xalisco 1782). En él leemos anécdotas como la del soldado valenciano Cavanilles, deseoso de enfrentarse a los indios, pese a que el de Alcudia de Carlet le recomendaba prudencia. Fue inútil, pues entrando a batallar con los apaches, salió con una pierna quebrada de un balazo, y hoy día anda con una pata de palo” (f. 132). Marqués buscaba la perfección, y a tal fin elaboró normas ascéticas, como “no tomar chocolate ni mirar el rostro de mujer alguna, ni tocar su ropa” (f. 127). Puede que lo consiguiera, pero su estómago, ¡ay!, castigado por potajes mexicanos no admitía comida, y “sólo la leche de mujer se le acomodaba, por lo que tenía una india destinada para este fin, que lo sustentó con mucha caridad” (f. 66). Para mayor infortunio, tras su muerte “se halló en su celda media arroba de chocolate” (f. 123).
En territorio apache era acompañado por soldados y un franciscano que podría ser Garrigós, autor del manuscrito. Este anotaba cuidadosamente lo visto y oído, incluidas frases en lengua valenciana como: “Pepe, donam el chic” (f. 58), y su correspondiente traducción al español: “Joseph, dame el chico” (id.). La ortografía del manuscrito del Far West era similar a la usada en el Reino en la misma época, distinta al castellano y catalán. Por ejemplo, si Garrigós escribía en 1782: “esta fadrina yo la vullc” (f. 58); a miles de kilómetros -en Albaida- el dominico Luis Galiana también usaba la misma forma verbal del presente de indicativo y pronombre: “No vullc yo” (Rondalla, 1768).
El manuscrito destila valencianía, aunque el autor no pretendiera en absoluto enaltecer a los valencianos destinados en California; simplemente anotaba lo observado y no dudaba, por ejemplo, en llamar “miserable” a su compatriota Cavanilles por jactarse de matar apaches “como pájaros”. La carencia de chauvinismo de Garrigós incrementa el valor documental de las frases en lengua valenciana incrustadas en el texto castellano.
Es un hecho que nuestros compatriotas destacados en los confines del Imperio usaban la lengua valenciana, y sabían escribirla. Por ejemplo, en un texto de 1608 -coetáneo de Cervantes- leemos que fray Luis Bertrán “escribió una carta que se pone aquí, traducida del valenciano en lengua castellana” (Roca, B.: Hist., Valencia 1608, p. 8). El autor de la carta era el actual Patrón de Colombia, el dominico Luis Bertrán, evangelizador de las riberas del caudaloso Magdalena, en tiempos de Felipe II. El mismo Bertrán, en el sermón del día de San Vicente del año 1578, recordaba que éste “predicaba en valenciano” (Ser. de S. Luis. Valencia 1690, p. 201), de igual modo que intercalaba alusiones a los ignotos territorios americanos: “del río Ocanca en la India cuando se junta con el Río Grande de la Magdalena” (p. 183).
El manuscrito de Garrigós testifica que la lengua valenciana fue una de las usadas por los colonizadores del Oeste americano.
Analizando el texto de 1782 comprobamos que era un idioma de comunicación. En uno de los párrafos leemos que el de Alcudia de Carlet se dirige al hermano enfermero pidiéndole agua con azúcar; y lo hace como si estuviera en Muchamel o Alboraya: “Chic, porta sucre esponchat” (f. 78). La apelación con el espontáneo y genérico “chic” dirigida al fraile enfermero, sin recurrir al nombre propio, indica lo que está documentado en Luis Bertrán durante su estancia en la selva colombiana: hablaban en valenciano a otros españoles e indígenas.
No sé qué efecto causará en ustedes, pero para mí nunca será igual el Far West tras leer el manuscrito de Garrigós. Cuando cierro los ojos no veo a los indios y vaqueros de Peckinpah. En su lugar, cuatro siluetas se recortan sobre el anochecer rojo sandía del desierto de Sonora; entre nopales y piteras arrastran su humanidad dos frailes acompañados de un soldado con pata de palo, espada y arcabuz; todos hablan grandes voces la lengua del Reino. Tras ellos, una india mezcalera de generosas ubres acarrea provisiones, incluido el chocolate.
Las cenizas del soldado Cavanilles vuelan entre coyotes mientras que las del atormentado Marqués y el cronista Garrigós quedaron en un convento franciscano de la lejana América. Quién les iba a decir que dos siglos después, el idioma que ellos no olvidaron ni en territorio apache hoy estaría prohibido en el Reino. De orgullosos colonizadores hemos pasado a ser pasmarotes colonizados, ante la pasividad y colaboración de quienes ustedes saben.

Las Provincias 14 de Septiembre de 1999


http://www.garciamoya.cjb.net

¡¡Qué vergüenza!!

In 11 M, Nacionalismo, PSOE, Partidos, Politica Nacional, Terrorismo on Abril 15, 2007 at 4:29 am

¡¡Qué vergüenza!!

Avergonzada y humillada por el Gobierno y por el PSOE. Así es como me siento después de conocer la decisión del Gobierno de mandar a su casa al terrorista Ignacio de Juana Chaos. No dedicaré ni un segundo a analizar la legalidad de la decisión adoptada por mucho que haya quien, seguro que con fundamento, sostiene que para modificar la situación penitenciaria de un recluso es preciso que éste haya mostrado buena conducta. Me importa lo político, la decisión política que ha tomado el Gobierno de la nación de ceder al chantaje de De Juana Chaos. Porque, no nos engañemos, de eso es de lo que estamos hablando. Lo que estaba en cuestión desde el mismo momento en que este individuo se declaró en huelga de hambre era si el Estado cedía o si mantenía los principios y la dignidad. No los han mantenido; se ha plegado al chantaje. Desde el mismo momento en que este terrorista lanzó un reto al Gobierno, hemos vivido situaciones verdaderamente lamentables. Hemos escuchado por boca de dirigentes del PSOE y de responsables del Gobierno cómo se equiparaba una huelga de hambre con una enfermedad; hemos escuchado argumentos a favor de que se sacara al «enfermo» terrorista del hospital para que se «curara» en su casa; hemos visto cómo el Gobierno trataba de que los jueces le resolvieran la papeleta decidiendo ellos mismos que suicidio y enfermedad terminal son la misma cosa. Como el Gobierno no pudo conseguir que los jueces le hicieran el trabajo sucio, ayer ha tenido que hacerlo a las claras. El PSOE y el Gobierno han tenido que desvelar que prefieren ceder al chantaje antes que mantener la dignidad. Si todos los que han resistido al chantaje de los terroristas desde que conseguimos instaurar la democracia en España hubieran sido de la escuela del Gobierno y de los dirigentes actuales del PSOE, ETA habría ganado la batalla hace mucho tiempo. Porque no todo vale para evitarse problemas; no todo vale para que nos dejen en paz; no todo vale para no tener que asistir como presidente del Gobierno a ningún funeral. Resistir al chantaje, no doblegarse, defender los principios, no ceder ante las amenazas y las presiones de los terroristas ha sido la constante de todos los gobiernos que han precedido al actual. Todos han cometido errores; pero ninguno tan brutal, tan ignominioso como esta cesión pública al chantaje de los terroristas. La decisión tomada ayer por el Gobierno y por el PSOE es legal; pero es profundamente indigna e injusta. Pueden hacerlo; pero no estaban obligados a hacerlo. Frente a quienes pedíamos al Gobierno que no lo hicieran, que resistieran en nuestro nombre, que no cedieran ante ETA, han optado por escuchar a quienes les han animado a que no cabreen más a la bestia. «Que no se muera ese cabrón», le dijo el otro día al ministro Rubalcaba mi querido amigo Rodríguez Ibarra. Como si por llamarle cabrón no quedara perfectamente claro cuál era el mensaje: «Que no se nos muera, que no nos echen la culpa a nosotros…». Esta mañana nos hemos preguntado varios amigos qué podíamos hacer. Hemos llegado a la conclusión de que hemos de seguir haciendo lo que hacemos: hablar alto y claro, calificar políticamente las decisiones de este Gobierno y de este PSOE que nos avergüenzan; desenmascarar su actitud; colocarles ante el espejo de lo que están haciendo, mostrarles los límites que han traspasado, el nivel al que han llegado; denunciar las promesas que han incumplido. Cada uno de nosotros, todos los que no compartimos lo que está haciendo este Gobierno y este PSOE en materia de lucha contra el terrorismo, no tendremos disculpa si callamos. Si callamos seremos cómplices. Si callamos seremos responsables de que las víctimas de ETA se sientan hoy más solas, más abandonadas a su suerte; ellas, que nunca pidieron otra cosa que memoria, dignidad y justicia. Ellas, que han de saber que, a partir de ahora, serán sometidas a un proceso de deslegitimación; porque quienes han cedido al chantaje no podrán mirarlas a la cara y habrán de deshumanizarlas para poder seguir mirándose al espejo. No callar; denunciar los hechos que nos parezcan reprobables; no tener miedo a hacerlo; eso es lo que debemos seguir haciendo. Y pertrecharnos un poco más por dentro para no sufrir personalmente demasiado y poder seguir adelante. Porque vienen tiempos difíciles y en esta trinchera no sobra nadie. Soy ciudadana española; y militante socialista desde hace más de 30 años. Hoy me siendo doblemente avergonzada y humillada. En esa doble condición sé que tengo el deber de denunciar esta última decisión del Gobierno y del PSOE. Lo hago desde la convicción de que es mi obligación como ciudadana y como socialista. Ni debemos callar ni debemos dejar que nos engañen; quienes han optado por ceder ante el chantaje de los terroristas deben enfrentarse a las consecuencias políticas que esa decisión conlleva. No consentiremos que la enmascaren como si de un gesto humanitario se tratara; es una decisión política que no está basada en el humanitarismo, sino que es consecuencia de la cobardía. Por eso es una decisión tan peligrosa. Más vale que tengamos esto claro; aunque no sea más que para estar prevenidos. Rosa Díez

Sólo toda la verdad es la verdad

In 11 M, Corrupcion, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 28, 2007 at 12:57 am

Del GAL al 11-M

“ Sería deseable que Rajoy despejara estas dudas antes de las elecciones generales para que los periodistas e intelectuales que se comprometen con la “búsqueda de la verdad caiga quien caiga” no vuelvan a quedarse con el culo al aire. ”

El presidente del PP canario ha venido a recordar la alegre disposición de los socialistas a valerse de los aparatos del Estado en beneficio propio y en perjuicio de cuantos le molestan. Su recordatorio alumbra un punto ciego de nuestro pasado reciente, remueve inquietantes asuntos y rescata del olvido la tenebrosa región de los crímenes de Estado. O asesinatos de gobierno.

No pudiendo tolerar el PSOE ciertas palabras malditas –por impronunciables y por sabidas– arroja una querella criminal con el ímpetu de Blanco, que siempre se precipita. Las palabras: “El PSOE, cuando ha gobernado y ha tenido que matar, ha matado”. Entre las consecuencias indeseadas de la querella de Blanco cabe destacar la eventual citación de Felipe González para que diserte un ratito sobre los GAL.

Sin embargo, el asunto podría poner al descubierto mucho más de lo que el PP desea. Podría cuestionar la actitud de cada cual frente a la creación de un grupo terrorista por parte de cargos políticos y funcionarios públicos. Podría ilustrar también, despiadadamente, el modo en que el PP sabe pasar de una conducta virtuosa sujeta a la pauta de “la búsqueda de la verdad caiga quien caiga”… a zanjar tal búsqueda por las bravas, dar carpetazo, pasar página, mirar hacia delante, y todo el resto de expresiones con que pueden camuflarse la renuncia o el miedo.

Lo cual nos lleva a preguntarnos legítimamente algunas cosas: si el caso del 11-M se sigue ramificando –al modo del procesamiento de la cúpula de la policía científica– en otros procedimientos que implican a funcionarios públicos, y si con ello la investigación se cronifica en varios sumarios endiabladamente complejos y comprometedores, ¿qué hará el PP cuando gobierne?

Porque si sucede lo que ya vimos años atrás con los GAL, si tenemos que volver a oír que un Gobierno no puede trabajar, aunque tenga razón, contra un Gobierno anterior, si de nada sirve decir, escribir, gritar que eso es precisamente lo que el Gobierno Rodríguez ha venido haciendo desde que llegó al poder, si nos van a salir de nuevo con el pasar página y el mirar hacia delante, entonces se habrán impuesto las tesis y la estrategia de Gallardón. Es decir, de Prisa.

Sería deseable que Rajoy despejara estas dudas antes de las elecciones generales para que los periodistas e intelectuales que se comprometen con la “búsqueda de la verdad caiga quien caiga” no vuelvan a quedarse con el culo al aire. Ni tampoco la ciudadanía adepta. Una cosa es votar al PP, única casa de la no-izquierda, y otra muy diferente ser utilizado para elevar a Gallardón al nivel del preclaro estadista que no es, a la categoría de líder efectivo de la España liberal-conservadora por imposición de sus tesis.

http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_36148.html

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 27, 2007 at 12:48 am

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 27, 2007 at 12:48 am

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 27, 2007 at 12:48 am

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 27, 2007 at 12:48 am

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 27, 2007 at 12:48 am

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 27, 2007 at 12:48 am

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 27, 2007 at 12:48 am

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 27, 2007 at 12:48 am

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 27, 2007 at 12:48 am

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 27, 2007 at 12:48 am

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 27, 2007 at 12:48 am

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

Navarra no es Euskadi

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 10:50 pm

Navarra no es Euskadi

25 de Febrero de 2007 – 21:25:24 – Pío Moa

“Decían los peneuvistas: “Palabra taumatúrgica que no acertó a sacar durante cuarenta siglos nuestra raza del fondo de su alma, palabra mágica creada por el genio inmortal de nuestro Maestro Sabino Arana: ¡Euzkadi!”. Arana inventó la palabra, en efecto, con la pretensión de englobar a las Vascongadas, Navarra trozos de otras provincias y del suroeste de Francia.

“Y, es verdad, la palabra nació de una mentalidad mágica y milagrera, y condensa todo el fraude del nacionalismo vasco. El inventor, observaron Unamuno y muchos otros, no hablaba bien el vascuence, pues introdujo la desinencia -di/-ti, sólo aplicable a vegetales: “Grotesca y miserable ocurrencia, como si a España la llamásemos “Españoleda”, al modo de “pereda, robleda, etc.” Ofensiva ocurrencia para los vascos, a quienes reduce no ya a animales, sino a vegetales.

“El designio expresado en la disparatada palabra también lo aclaró Arana. Según él maldecía, “El euskeriano y el maketo, ¿forman dos bandos contrarios? ¡Cá! Amigos son, se aman como hermanos, sin que haya quien pueda explicar esta unión de dos razas tan antagónicas”;  “El bizkaíno tiene por suyas las glorias patrias de los españoles, por decadencia patria la de España, ríe y se regocija con el español y con él se entristece, piensa y obra como el español. Lo estamos viendo todos los días”. Y para destruir tal unión y fraternidad predicó que “El camino del odio es mucho más seguro y directo”; “No hay odio que sea proporcionado a la enorme injusticia que con nosotros ha consumado el hijo del romano”. Imaginaria injusticia contra la raza vasca,  “la más noble y libre del mundo”, la cual “no tiene ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española ni con la francesa, ni con raza alguna del mundo”.

“El nacionalismo vasco, en su doble versión terrorista y recogenueces, ya no usa frases tan descarnadas, pero bajo su hipócrita palabrería actual destila las mismas ideas alucinadas, el mismo torrente de odio y de narcisismo pueril que han devastado moral y espiritualmente las Vascongadas e intentan extenderse a Navarra; la degradación del asesinato por la espalda como suprema virtud de un nacionalismo enfermo.

“Euskadi” condensa un programa para obligar a vascos y navarros, a renegar del idioma castellano –la lengua materna de la gran mayoría–, a renegar de la gloriosa cultura española a la que pertenecemos, a renegar de la enorme contribución de vascos y navarros a todas las empresas políticas y culturales  españolas, a renegar de la unidad política con el resto de las regiones españolas. Todo ello sería sustituido por una irrisoria “cultura” nacionalista, en el espíritu de la coacción, el ataque a las libertades y derechos ciudadanos, el chivateo, el control social y el crimen.  

“Pero los navarros, por mucho que lo lamenten los nacionalistas desde Arana hasta hoy, hemos sido y somos españoles, al igual que los vascos. Y como españoles amantes de la libertad, decimos  NO al ideal separatista, NO al ideal del tiro en la nuca, la extorsión y el secuestro, NO a la propaganda del odio y el racismo, NO, en una palabra, a Euskadi. E invitamos a los vascos, no menos españoles que nosotros, a proclamar el ideal de la unidad de España, en la libertad y la Constitución. El mal, se ha dicho a menudo, triunfa porque los buenos permanecen pasivos. Pues bien, el tiempo de la pasividad ha terminado. Hoy es el día de la movilización ciudadana contra los enemigos de España y de la libertad. Que todos sepamos cumplir con nuestro deber”.

——-

Odiseus.

La izquierda sabe dos cosas que el PP ignora: a) que el pasado importa y condiciona al presente; b) que es más importante en política llegar a la mayoría de la gente que decir la verdad.

Si la verdad no se sabe explicar a la mayoría, si no se defiende con claridad y queda reducida a círculos de enterados, tiene poco efecto.

Para coordinarse, únete a “Ciudadanosporlaconstitución”:

http://es.groups.yahoo.com/group/ciudadanosporlaconstitucion/

odiseus48@gmail.com

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

In 11 M, Nacionalismo, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 26, 2007 at 1:39 pm

RESUMEN DE CINCO SESIONES

Silencio y negación, armas de defensa de los acusados

que han pasado ya ante el juez

Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

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Los procesados, en el habitáculo blindado donde siguen el proceso. (Foto: LaOtra)

Actualizado domingo 25/02/2007 22:08 (CET)

PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)

MADRID.- El esperado juicio del 11-M afronta mañana su sexta sesión. En los primeros cinco días, han sido interrogados la mitad de los procesados, entre ellos los tres presuntos autores intelectuales de los atentados y tres presuntos autores materiales, según la fiscalía. Además, han pasado por el tribunal una serie de integrantes y colaboradores de la trama. Quedan otros cinco de este último grupo y el grupo de españoles que se encargaron de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena.

Hasta ahora todos se han declarado inocentes, han condenado los atentados y niegan haber sabido que se estuvieran preparando en su momento, pese a mezclarse con gente que hablaba de cometer crímenes en España en nombre de la yihad, como ‘El Tunecino‘, o con un traficante de drogas que negociaba la adquisición de explosivos, como ‘El Chino’.

Es curioso cómo todos los que admitieron conocer a Serhane ben Abdelmajid el Fakhet (‘El Tunecino’) dijeron de él que era radical, incluso violento, y que intentaba ejercer un liderazgo yihadista entre sus conocidos, pero todos le hacían corro y consideraban que las ideas que tenía no llegarían a ninguna parte. Por lo visto, era un personaje muy popular en las mezquitas que, incluso, enseñaba español.

Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)Larbi ben Sellam, Mouhannad Almallah, Basel Ghalyoun y Otman el Gnaoui (abajo). (Foto: LaOtra)

Otros parecían vivir a la sombra de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ y sus trapicheos (ver declaración de su sobrino Hamid y de Rachid Aglif. Aparentemente, muchos no se conocían entre sí, como, si de haber participado en los atentados, hubieran integrado células estancas. Pero muchos de ellos tenían en común a personas como Jamal Zougam, en cuya tienda habían comprado accesorios para el teléfono móvil sin haber llegado a conocerlo a él, como sostienen muchos, o como Mounnad Almallah Dabas, porque les había reparado lavadoras o frigoríficos.

También tenían lugares y aficiones en común, como las excursiones al río Alberche, el rezo en las mezquitas o las supuestas reuniones en el local subarrendado de la calle Virgen del Coro de Madrid, que todos han negado. Aseguran asimismo que ni allí ni en ningún otro sitio vieron vídeos sobre Irak o la yihad, ni escucharon cintas que proclamaran el martirio ni asistieron a reuniones en las que se hablara de todo esto.

Todos se han considerado musulmanes normales, no radicales. Sólo Mouhannad Almallah Dabas, aparentemente el más fuerte, ha ‘osado’ decir que simpatiza con los Hermanos Musulmanes, una corriente de pensamiento que agrupa a los que creen en la instauración de un estado islámico basado en la ley del Corán.

Autores intelectuales

Los más ajenos al resto de los interrogados hasta ahora han sido los supuestos conspiradores: ‘Mohamed El Egipcio’, Youssef Belhajd y Hassan El Haski. Vivían fuera de nuestro país y no hablan bien español. Los dos primeros han justificado su presencia eventual en España en su intento por conseguir los papeles y atraídos por los periodos de regularización. Ninguno los consiguió. A los tres se les relaciona con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y con la rama europea de Al Qaeda. Sólo aceptaron las preguntas de su abogado. Sus respuestas a los interrogatorios fueron cortas, la mayoría simples negaciones.

Rabei Osman Al Sayed, 'Mohamed El Egipcio'. (Foto: EFE)Rabei Osman Al Sayed, ‘Mohamed El Egipcio’. (Foto: EFE)

Sin embargo, aún está por ver cómo ‘Mohamed El Egipcio’ sale al paso de las conversaciones captadas por la por la policía italiana durante su estancia en Milán, posterior a los atentados. Este lunes será preguntado por ellas después de haberlas oído de nuevo.

Según el escrito del fiscal, la policía italiana grabó una conversación con Ray Mohamed (conocido como Mourat) el 12 de abril de 2004 en la que le decía que sus “hermanos de Madrid Fouad (el Morabit) y Serhane (‘El Tunecino’)” habían muerto. También se grabaron conversaciones con un joven de nombra Yahia en las que ‘El Egipcio’ le hablaba de vídeos y libros y, concretamente una en la que decía que los atentados de Madrid habían sido obra suya y en la que le pedía que no dijera nada a la policía. A éste también le dijo que había estado en Madrid “en el mes tres”, pero que salió del país el día 1 de ese mes.

Indirectamente, esta semana también será protagonista Youssef Belhadj, ya que tienen que declarar sus sobrinos Mohamed y Brahim Moussaten, acusados de colaboración con organización terrorista. El primero de ellos declaró tras su detención que su tío era miembro de Al Qaeda y que había dicho que “esta vida no vale para nada y hay que ir a hacer la yihad como hombres”. La policía considera que Belhadj es Abu Dujan el Afgani, portavoz del ala militar de Al Ansar (partidarios) de Al Qaeda, en nombre de quien se reivindicaron los atentados de Madrid.

Autores materiales

Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)Jamal Zougam, durante el interrogatorio. (Foto: AFP)

De los tres acusados de ser autores materiales de los atentados, sólo dos de ellos, Basel Ghalyoun y Andelmajid Bouchar, tienen pruebas irrefutables –adn y huellas- que los relacionan con los atentados. Sin embargo, a Jamal Zougam sólo se le vincula por las tarjetas de los móviles que supuestamente usaron los terroristas para hacer estallar las bombas preparadas. Una de ellas, la del artefacto que no explotó y apareció en la comisaría de Vallecas entre otros bultos procedentes de la estación de El Pozo, fue adquirida en su tienda de Lavapiés, lo que hace suponer a la fiscal que también el resto.

Además de negar toda relación con el 11-M, Zougam declaró que las Fuerzas de Seguridad del Estado le habían pedido en dos ocasiones ser confidente policial y que él se negó, razón por la cual él cree que fue detenido.

El de Basel Ghalyoun fue uno de los interrogatorios más largos e intrincados hasta ahora. En él, se desdijo de algunas declaraciones previas, dio respuestas evasivas y criticó las fotos suyas que figuran en el sumario de la investigación, a través de las cuales, varios testigos afirmaron haberlo visto en los trenes. Una de las principales pruebas que lo incrimina es el hallazgo de su ADN en un gorro encontrado en el piso de los suicidas de Leganés.

También había restos genéticos de Abdelmajid Bouchar en el piso de Leganés. El relato de este ante el tribunal fue uno de los más inverosímiles entre los escuchados. No pudo explicar que su adn estuviera en la basura que él mismo bajó de la vivienda antes de salir huyendo: niega que él fuera esa persona. Después de su supuesta huida, contó que, en un año, había recorrido siete países europeos con 1.600 euros, sin documentación y sin ningún tipo de ayuda, hasta que fue detenido intentando entrar en Serbia.

El resto de los interrogados estaban acusados de pertenecer o colaborar con organización terrorista: Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit El Amghar, Othman El Gnaoui, Saed el Harrak, Mohamed Larbi ben Sellam, Rachid Aglif, Hamid Ahmidan, Abdelilah el Fadual el Akil, que nos acercaron a la preparación de los atentados a través de sus conexiones con el piso de Leganés, los explosivos de Asturias, la casa de Morata de Tajuña y el local subarrendado de Virgen del Coro.

Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)Emilio Suárez Trashorras. (Foto: LaOtra)

Esta semana, aparte de los hermanos Moussaten y de Bouharrat, declarará Rafah Zouhier, presunto responsable del contacto entre los terroristas y los suministradores de explosivos de Asturias y aludido en diversas ocasiones por su amigo Rachid Aglif. También otros presuntos colaboradores como Mahmoud Slimane y Nasredine Bousbaa.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también llamará a los nueve asturianos acusados de facilitar los explosivos a los terroristas, incluido Emilio Suárez Trashorras, sobre el que pesa la mayor petición de condena como cooperador necesario no sólo en los atentados, sino en el suicidio colectivo de Leganés que le costó lo vida también a un agente de la policía.

Después de los procesados, el principal foco de atención han sido las víctimas. Apenas una veintena se ha dejado ver estos días en la sala de vistas. Algunas, como Pilar Manjón, se han caracterizado por no quitar ojo a los acusados, encerrados en la sala acristalada y condenados, de momento, a soportar las miradas de rabia y de dolor de sus víctimas.

También ha destacado el juez Gómez Bermúdez por su actitud protagonista, su autoritarismo, demostrado en sus comentarios hacia algunos de los procesados y de los letrados, así como su desenvoltura en el desarrollo del proceso. Parece tenerlo todo muy claro. Para esta semana ya espera tomar declaración a los primeros testigos.

Zapatero nota cambios en Otegi pero le avisa que debe rechazar la violencia

In 11 M, PSOE, Politica Nacional, Terrorismo on Febrero 25, 2007 at 5:11 pm

terrorismo

Zapatero nota cambios en Otegi pero le avisa que debe rechazar la violencia

Arnaldo Otegi asegura en una entrevista que “el Estado español no tiene que pagar un precio político a ETA ni a nosotros”

EFE | LEÓN

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha considerado hoy que en la última entrevista del dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi hay “elementos distintos” a anteriores declaraciones, aunque, ha precisado, “lo esencial es que la democracia tenga la seguridad de que la izquierda abertzale rechaza la violencia”.

En rueda de prensa en Ponferrada, Zapatero se ha referido a la entrevista con Otegi que publica hoy La Vanguardia, en la que el dirigente abertzale afirma que “el Estado español no tiene que pagar un precio político a ETA ni a nosotros” y que “la independencia sólo se puede construir desde vías pacíficas y democráticas”.

El jefe del Ejecutivo ha apreciado “elementos distintos” respecto a lo dicho en anteriores ocasiones, pero ha insistido en que “lo esencial” es que la izquierda abertzale rechace la violencia de manera “creíble, fehaciente y convincente” para la democracia, que debe tener también la seguridad de que ETA abandona la violencia.

Zapatero ha calificado además de “absolutamente rechazables” los incidentes registrados ayer en Bilbao durante el transcurso de una manifestación convocada por familiares de los presos etarras y prohibida por la Audiencia Nacional.

Marcha de la AVT

El presidente del Gobierno ha asegurado hoy que tiene “toda la comprensión, en el terreno humano, por lo que puedan sentir las víctimas y ninguna para el PP”, tras la concentración convocada ayer en Madrid por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).

Zapatero ha subrayado que la decisión de rebajar la pena de De Juana a tres años la adoptó el Tribunal Supremo y ha lamentado por ello especialmente el comportamiento del PP, “un partido político con amplia representación parlamentaria, que ha gobernado España, que ha salido a la calle a contestarla”.

Respecto a la posibilidad de que se convoque el Pacto Antiterrorista, Zapatero ha asegurado que el Gobierno “siempre” va a estar dispuesto a que se celebre una reunión formal, “a debatir el tiempo que sea necesario, de todo lo que sea conveniente”.